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BLEEDING

LA PESADILLA DE ANGEL


Esta es la historia de Angel, una mujer de 25 años de edad, de tez blanca, cabello castaño, ojos pardos claros, figura delgada.
Ángel era soltera, vivía en un mini departamento en el distrito de Miraflores-Lima-Perú, trabajaba como secretaria para una empresa de renombre, esto le permitía costear todos sus gastos y a parte recibía trimestralmente dinero de sus padres que vivían en el extranjero. Estos habían hecho muchas veces los esfuerzos por llevarse a Angel a vivir con ellos, pero ella nunca quiso, pues había nacido en Lima y se había realizado en este lugar, sus estudios, sus amigos y ahora la libertad y su trabajo.

Angel era una mujer muy responsable y le gustaba la vida sana, se divertía los fines de semana con sus amigos en algunas discotecas y durante la semana laborable después de salir, paseaba algunas veces por museos, lugares por los que se expedía algún tipo de arte y cosas por el estilo, pero lo que le encantaba, era participar en subastas, en busca de algún objeto antiguo, de los muchos que tenia en su cuarto. Esta era su mayor obsesión, la colección de objetos raros y antiguos. Su aposento era todo un museo.

Estaba Angel paseando por las calles céntricas, y se le dio por ir a una subasta haber que podía encontrar. Llegó, ocupó su sitio y dispuso del dinero que gastaría y el que dejaría para su consumo diario.
Empezó la subasta con un llavero bañado en oro que pertenecía a un personaje limeño de la época de la colonia, y luego muchos otros que no causaban ningún tipo de reacción a nuestra amiga, se estaba aburriendo y ya no había mucha gente en el salón, era el momento ya de retirarse. Cuando estaba a punto de levantarse de su silla, el subastador grito: "ahora este jarrón de la misma época". Del cual no se sabia la procedencia exacta, pero que era una pertenencia que había pasado de generación en generación de la persona que lo ponía a disposición de la subasta. Era un jarrón que estaba en muy buen estado de conservación, estaba tallado con figuras totalmente abstractas, de fondo verdoso y figuras contorneadas en negro y blanco, de base angosta y cuerpo ancho pico en punta y dos enormes asas a los costados. Ángel lo vio y se dijo, esto es lo que estaba esperando.

Se dio el precio base de 80 soles y la primera en ofrecer fue Angel quien sin perder tiempo se paró de su asiento y un tanto exaltada, dijo. Ofrezco 85. El poco público que quedaba volteo inmediatamente a verla, ella avergonzada se sentó y miro con una pequeña sonrisa al subastador, el cual decía. ¿Alguien da mas?, ¿Alguien dama mas?, vendido a la una, vendido a las dos y ...., en eso una vieja muy bien vestida dijo levantando la mano derecha, ofrezco 90 soles, el subastador dijo ¿Alguien ofrece mas? Y antes de que terminase de hablar volvió a pararse Angel impulsada por un sentimiento que ni ella misma podría describir, y sin pensar en el dinero que había separado, gritó, ofrezco 120 soles. La señora inmediatamente 150, Angel 170, la señora 220 y es todo, Angel se quedo un minuto en silencio se sentó y observo su cartera y el poco dinero que le quedaría, levantó la cabeza y al encontrarse frente a frente con el jarrón, gritó casi con locura interrumpiendo al subastador que decía y vendido a las.... 230 soles.
El subastador hizo un pequeño silencio y dijo ¿alguien ofrece mas?, Mientras la señora bien vestida observaba a Angel la cual tenia una cara de felicidad y victoria. En ese momento se dio el ultimo golpe sobre la mesa acompañado de esa reconfortante palabra vendido a la señorita de los 230 soles.

Ángel recibió su jarrón y con una expresión muy bien disimulada de alegría se lo llevó sin siquiera contemplarlo por completo, sin saber lo que ocurriría, la aventura que le esperaba.

Camino a su casa Ángel admiraba el jarrón que había obtenido, pero le preocupaba su actitud, había tomado dinero del que había separado para sus gastos del diario, no podía creer que su obsesión por obtener ese jarrón, la hiciese perder el control, cosa que nunca le había sucedido.
Ya en la puerta de su casa dejó el jarrón a un lado y abrió la puerta de la entrada, ingresó el jarrón y luego cerró la puerta, levantó el jarrón entre sus manos y se disponía a atravesar la puerta que separaba la sala de un pequeño comedor en el que se encontraban algunos de los objetos que había obtenido en otras subastas, a los cuales no les había encontrado un lugar apropiado en su museo personal, ya había dejado su cartera y su saco en el perchero de la entrada, tenia agarrado el jarrón con ambas manos y estaba a punto de pasar y mientras lo hacia contempló el jarrón y dijo: Valió la pena el gasto, esto es vida, en ese mismo instante pasaba bajo el umbral de la puerta, cuando de pronto al bajar el jarrón que tenia a la altura de su rostro, divisó algo desconocido; estaba ella parada en una vereda, frente a una pista de piedra amoldada una a una en perfecto orden, al otro extremo de la pista, varias casas unas al lado de otras casi uniformes, era una mezcla de lo antiguo con lo moderno, y la gente, todos tenían ropas no muy bien confeccionadas, pero tenían algunos arreglos modernos, parecía otra dimensión.
Angel se quedó inmóvil por un momento, no podía dar razón a lo que estaba viendo, sacudió la cabeza y giró mirando hacia atrás y para su total confusión se encontró con que ya no había ninguna puerta por la que había pasado, la puerta del comedor ya no estaba, solo una pared de piedra a la cual estaba apoyada, una pared de piedra de un color gris muy bien pulida, Angel estaba confundida, había atravesado la puerta del comedor y estaba en un lugar que definitivamente no era su comedor, estaba en un lugar que desconocía por completo; en su rostro se reflejaba el temor y la confusión y aun más cuando la gente de este lugar comenzó a gritar:
!Deténganla! !Deténganla!, Se lleva el jarrón de la vida,
!Que alguien haga algo! !Deténganla! !Deténganla!....
Y la gente comenzó a correr hacia ella. Ángel observo el jarrón que tenia en las manos y era parecido al que ganó en la subasta, pero tenia dentro un liquido espeso de color azul fosforescente, Ángel entendió que a lo que se refería la gente, era a ese jarrón, decidió soltarlo, pero fue inútil, el jarrón parecía estar pegado a sus manos, por mas esfuerzo que hizo por soltarlo simplemente no podía.
Ángel comenzó a gritar, ¡no puedo!, ¡no puedo soltarlo!, ¡ayúdenme por favor!, pero la gente avanzaba hacia ella cada vez más rápido y le lanzaban objetos (palos, frutas, etc.) lo único a lo que atinó Ángel fue a correr, su instinto de supervivencia prevaleció ante todo temor.
Como Ángel iba avanzando, se dio cuenta que podía correr muy rápido, a cada paso que daba su cuerpo de hacia más liviano, y después de correr un buen rato sin mirar hacia atrás, se detuvo y giró a ver a sus perseguidores y se dio cuenta que se había alejado lo suficiente de ellos. Estaba parada en medio de la pista de piedra y todo era absoluto silencio, un pequeño ruido se oía al fondo de una de las calles que daba a ella, era como un zumbido, como una turbina con silenciador. El sonido iba tomando cada vez más fuerza, Angel no sabia a donde correr, aún tenia el jarrón entre las manos y el liquido que tenia dentro ni se había derramado. Se quedó observándolo algunos segundos y un sentimiento de paz abordó su cuerpo, parecía hipnotizada. Pero algo la sacó de su trance, el sonido agudo, el zumbido de un objeto que estaba frente a ella, una especie de carreta con dos hombres fornidos y grandes sobre ella. La carreta se parecía mucho a las de la época de la colonia, esas que eran tiradas por caballos, pero esta no los tenía, flotaba sobre el suelo de piedras a unos 30 o 35 centímetros, era de aquí de donde provenía ese ruido de turbinas que Ángel escuchaba. Miró hacía atrás con la intención de retroceder, pero la gente que la perseguía al principio estaba ya acercándose por ese lugar, miró a todas partes en busca de una salida y lo único que había era un callejón que dividía dos enormes edificio de piedra. Mientras tanto el vehículo se detuvo a unos 5 metros de donde ella estaba y los dos hombres fornidos se bajaron de él, estos tenían unas vestimentas extrañas, diferente a las prendas de los habitantes del pueblo, eran muy grandes y musculosos y tenían casi todo el cuerpo cubierto con armaduras de cuero y pedazos de metal, inclusive sus rostros estaban cubiertos con una especie de mascaras que solo les permitía mostrar sus oídos, su boca, nariz y sus ojos un tanto desorbitados, parecían una especie de verdugos, en sus manos llevaban una vara con dos puntas, parecía un adormecedor eléctrico.
Estos hombres se acercaban rápidamente ha Ángel y detrás de ella la gente del pueblo, con palos, piedras y otros objetos en las manos; Angel en estos momentos ya no sentía miedo, se sentía capaz de burlar a cualquiera que llegase a ella, giró su cuerpo con gran agilidad y de un gran salto llegó al callejón que estaba a su lado derecho. Los verdugos llegaron a la entrada del callejón y se paseaban con aspecto victorioso en la entrada, uno de ellos se aproximó a Ángel con la vara en la mano derecha en posición de ataque, Ángel lo miraba fijamente a los ojos sin titubear. Ángel se había dado cuenta que en este lugar podía realizar cosas fuero de lo normal, cosas que no podía hacer en la vida real, en su mundo. Ángel estaba segura de poder burlar a los verdugos pero no estaba muy segura de que era capaz de hacer. El verdugo corrió hacia ella intentando atacarla con la vara, Angel giró hacia el final del callejón huyendo del verdugo, corrió de prisa, saltó contra la pared, la patio e impulso su cuerpo intentando girar y patear al verdugo, pero su cuerpo se elevo hacia arriba, no podía ella creer lo que estaba pasando, estaba prácticamente volando, estiró la mano y se prendió del balcón de uno de los edificios del callejón, se acomodó en este y miró hacia abajo al verdugo que había quedado inmóvil ante tal situación, Ángel lo miró y sonrío al mismo tiempo que se percataba que una de sus manos se había soltado del jarrón, ya lo podía soltar, y así lo hizo, lo dejó en el suelo del balcón, volvió a mirar hacia abajo al callejón y aún estaba el verdugo caminando de un lado a otro y mirando hacia arriba, Ángel se inclinó un poco más para ver al otro verdugo que quedó en la entrada del callejón, pero no lo veía, en eso sintió que alguien se paraba a sus espaldas, como caído del cielo muy despacio, casi sin hacer ruido, Angel giró rápidamente hacia él pero fue demasiado tarde, allí estaba el verdugo que no veía, el cual conectó una descarga eléctrica en el brazo de Angel dejándola totalmente inconsciente.

EL JUICIO

Cuando Ángel se recuperó del corto desmayo se dio con la sorpresa de que estaba echada en una cama de madera con una especie de colchón de paja, miraba a todas partes y solo veía paredes. En una de ellas una pequeña ventana protegida con barrotes que parecían de aluminio o algún material parecido y en otra una puerta que parecía del mismo material.

Angel estaba por ponerse de pie cuando escuchó unos pasos que provenían de fuera de la celda, se acercaban cada vez más rápido, eran pasos firmes como de personas muy pesadas, Ángel intentó ponerse a la defensiva, pero el efecto del shock eléctrico aún tenia su cuerpo adormecido y no respondía a sus impulsos cerebrales.
Se aproximó un ruido a la puerta como de llaves, seguido de un empujón y un chirrido como bisagras oxidadas, ingresaron dos de los verdugos, altos y gruesos con sus trajes de cuero, parecían los mismos que la atraparon en el callejón, se aproximaron a la cama en la que yacía Angel, la cogieron entre ambos de los brazos, mientras ella intentaba zafarse en vano esfuerzo y dándose ya por vencida atino a preguntar:
¿A dónde me llevan?, ¿por favor me podrían decir a donde me llevan? Pero no obtenía respuesta alguna, ella seguía insistiendo, hasta que uno de ellos con voz apagada y ronca dijo:
Serás juzgada por querer robar el jarrón de la vida, el alma del pueblo, aquí pagaras tu osadía e insolencia, serás enviada al castillo de Lifeles a pagar tu condena, le decía todo esto mientras se acercaban ya a una puerta de madera tallada con figuras abstractas empotrada en una pared de piedra de color blanco muy parecida al sillar. Empujaron la puerta y al otro lado estaban las bancas, el estrado el pueblo como testigo y el juez. Ángel estaba aún sin poder creer lo que le estaba pasando. Todo el pueblo la observaba con gestos de odio, todos eran seres humanos comunes y corrientes pero sus vestimentas eran antiguas, elegantes como para la ocasión, pero como de la edad media, e inclusive la vestimenta del juez.

Ángel fue sentada en una silla y atada con una fibra plástica a esta, el juez inmediatamente con voz enérgica dijo:
¿Como se declara la acusada? Y clavó su mirada penetrante en Ángel. Esta se sintió aturdida por la brevedad con que se realizaba todo y dijo casi temblando
¡Inocente!, el jurado se puso de pie y todos a una sola voz gritaron
¡Mentira...!, Luego, el más viejo de los del jurado dijo:
Todos los aquí presentes somos testigos que ella quiso robar el jarrón de la vida, por lo tanto merece ser castigada, no hay pretextos para su osadía, que se le envíe al castillo Lifeless.
El juez hizo una seña afirmativa con la cabeza y golpeando un trozo de piedra con aspecto de martillo sobre la mesa, dijo:
Que así sea, será condenada por el resto de sus días a perder el aliento y el alma en los calabozos del castillo Lifeless. Ángel observaba atónita lo sucedido, se imaginaba lo peor en cuanto ha ese castillo, hizo su ultimo esfuerzo y gritó:
¡Esto no es correcto!, yo no pertenezco a este lugar, vengo de una dimensión paralela y nunca fue mi intención robarles nada, me están juzgando por algo que no fue planeado. Nadie parecía oírla, el juez hizo una seña con la mano e inmediatamente los dos verdugos cogieron de los brazos a Ángel mientras un tercero le quitaba las ataduras, Angel en un intento por zafarse patio al verdugo que la desataba, haciéndolo caer de espaldas, zafó sus brazos de los otros dos gigantes y se impulsó hacia arriba, pero uno de estos le atinó otro certero varazo eléctrico en una de las pantorrillas, haciéndola caer desmayada.




EL CASTILLO LIFELESS

Cuando Angel despertó, dos verdugos la arrastraban de los brazos a un lugar desconocido para ella, delante había una mujer de figura muy bella, perfecta, cabello largo casi a la cintura, de color cobrizo su vestimenta era extravagante, un vestido negro bien ceñido con muchas piedrecillas brillantes en él, las mangas largas y anchas.
Esta mujer parecía indicar a los verdugos donde deberían ponerla, parecía ser la encargada del castillo. Ángel ya recuperada del todo e incorporándose dijo:
¿Dónde estoy?, ¿qué lugar es este? Y la mujer que iba delante de ella sin darle aún la cara dijo, este es Lifeless, el castillo más antiguo del pueblo, este es ahora tu hogar -y dándose la vuelta hacia Ángel- donde pasaras el resto de tus días de insignificante vida; Ángel la contempló unos segundos, tenia un rostro muy bello, pero en él existían indicios de maldad, tenia las cejas muy pobladas de un color negro azabache tiradas hacia arriba, labios rojos carmesí carnosos y piel blanca casi sin vida. Ángel la observó y luego le dijo-
¿Quién eres tú?
-Ella contesta- soy Bleeding la dueña de este lugar y la que hará tu estadía dependiendo de ti, muy placentera. Su voz sonaba dulce pero llena de hipocresía.
Ahora, llévenla al calabozo, y los verdugos nuevamente comenzaron a arrastrarla, avanzaron hasta una pared que en vez de puerta tenia un liquido oscuro muy espeso, los gigantes se pararon frente a la puerta y el liquido comenzó a separarse como cuando se abren las cortinas de una ventana, primero por el centro inferior y formando luego una especie de triángulo, dejándolos de esta manera pasar al interior, los gigantes dejaron dentro a nuestra amiga y luego salieron- Ángel observó como el liquido se serraba nuevamente, miró hacia adentro del calabozo y era extenso con muchas divisiones de piedra, como un laberinto gigante, e inclusive el techo de este era muy alto.


JORGE Y DAVID


Angel miraba a todos lados sin saber que hacer, cuando de pronto escuchó un ruido que se aproximaba a ella, como pisadas que iban directo a ella, se sentían ya muy cerca pero no se veía nada, le bastó con pensar en escapar para que su cuerpo inmediatamente levitára, ya desde lo alto observaba todo el panorama, una voz desde el suelo, muy cerca de donde ella había estado parada le dijo: "no tengas miedo" soy humano, vengo de donde tu vienes y en eso comenzó a materializarse un hombre alto grueso con una camisa a cuadros y oberol celeste, tenia aspecto de granjero. Ángel lo observaba desde arriba y le dijo,
¿Porqué debo creer que provienes del mismo lugar que yo?, ¿cómo puedes probarlo? Además yo puedo volar y tú te haces invisible no somos iguales, no somos del mismo lugar. -el hombre respondió-
Me llamo Jorge y soy de Arequipa, en este lugar descubrí que tenia este don de hacerme invisible, pero me capturaron porque supuestamente intenté robar un jarrón que para los habitantes de este lugar es muy importante, es por eso que me condenaron al igual que a ti. ¿Necesito decir algo mas para que me creas?, Angel comenzó a descender muy lentamente pero no muy cerca de Jorge pues aún no estaba muy convencida de que todo lo que decía era cierto, cuando descendió por completo, le dijo:
Yo soy Angel, soy de Lima y llegué aquí de una manera muy rara, la cual ni yo misma me puedo explicar.
-Jorge dijo- no te preocupes que no somos los únicos que no se lo pueden explicar; en este laberinto antes hubieron muchos como nosotros, hoy solo quedamos dos, bueno contigo tres,
-Ángel preguntó sorprendida- ¿y qué pasó con los demás? Y ¿quién es el otro que está aquí contigo?
-Jorge le explicó- cada cierto tiempo cuando el calabozo se llena, entran los verdugos y empieza una especie de casería, es como un juego que organiza Bleeding, ¡esa maldita bruja!;
-Ángel preguntó- ¿y qué les hacen a los que capturan?
La mayoría -dijo Jorge- mueren en la casería y los más fuertes son esos hombres que te capturaron y te trajeron.
¿Los verdugos? -indagó Ángel-,
Si, esos -respondió Jorge-
¿Ósea que todos los verdugos son humanos?
Si, -recalcó Jorge- son humanos pero ya no tienen conciencia, una vez que se los llevan a la fosa de las sombras, Lifeless se encarga de cambiarlos, de endurecer su corazón y de robarles el alma.
Ángel lo interrumpió y dijo ¿pero Lifeless no simplemente es el nombre del castillo?. Así es, -dijo Jorge- pero este castillo tiene vida, por su interior corre un liquido oscuro que habla, se mueve, piensa y destruye, es la maldad misma, está en todas partes no hay como huir de él y Bleeding es simplemente la sirviente de Lifeless. En eso, su conversación fue interrumpida por unos ruidos que venían de entre las paredes del laberinto. Ángel giró rápidamente, y Jorge le dijo:
No te asustes, es David que está practicando para la próxima casería, se está poniendo en forma, ja ja ja ..., pero espera, ya lo llamo.
¡David!, ¡David...!, ven tenemos visita. En eso, saltando de pared en pared tan ágil como un gato apareció un hombre delgado, de tez blanca, ojos claros no muy alto, dando un giro triple en el aire y cayó como una pluma al lado de Jorge. Ángel lo saludó.
Hola, mucho gusto, me llamo Ángel. Él estiró su mano y apretando suavemente la de ella dijo:
Es un placer tener una dama tan bella entre nosotros,
Gracias, -dijo Ángel- un poco sonrojada. Jorge interrumpió, bueno como te seguía diciendo, Bleeding es simplemente la sirvienta de Lifeless, ella alguna vez fue humana como nosotros,
¿También fue de nuestra dimensión? -Pregunto Ángel-
Sí, -dijo Jorge- fue la primera en llegar a este castillo, fue condenada también como todos nosotros, en este castillo no había nada a acepción del liquido oscuro que corría por su interior, Bleeding encerrada sola en este castillo fue presa vulnerable de Lifeless el cual se enamoró de su extraña belleza, dicen que inclusive Lifeless tomó forma humana para conquistarla, pero no puede ser como un humano es como una sombra de ojos rojos como el fuego, tiene apariencia de demonio, pero así enamoró a Bleeding y la hizo su esclava. Hoy por el cuerpo de Bleeding no corre sangre como la nuestra sino oscura como el liquido que corre en este castillo, como la de Lifeless.
¿Cómo sabes todo esto? -Pregunto Ángel- un poco sorprendida por el relato, Jorge contestó.
Me lo contó un anciano de este pueblo, creo que es el más viejo de este lugar, es más, me contó, que muy pocos saben el verdadero nombre de Bleeding, pero es algo prohibido en este pueblo, dicen que Lifeless odia su nombre humano y solo debe ser llamada como Bleeding que es el nombre que él le puso, cualquiera que mencione ese nombre terrestre será castigado por Lifeless.
-Ángel preguntó- y ¿cuál es ese nombre que no se puede decir? Y antes que Jorge responda David interrumpió diciendo:
Me temo que en este lugar ni siquiera puedes pensarlo, seria como suicidarse.
¿Tan grave seria? -Dijo en tono de curiosidad nuevamente Ángel-
Si, -respondió Jorge-, seria talvez mortal, es por eso que no me atrevo a decírtelo ni en voz baja.
Bueno, -dijo Ángel- parándose de su sitio y dando vueltas alrededor de ellos, si ustedes no pueden decírmelo, yo tendré que adivinarlo.
No lo hagas -dijo en tono tajante David- te vas a arrepentir, mientras Angel se acercaba a la puerta por la que resbalaba ese liquido oscuro. Dio la vuelta mirando fijamente a sus amigos y dijo: "Lucia" Y ellos pusieron sus dedos en sus labios moviendo las cabezas de un lado a otro como quien dice ¡No! Acompañado de ese ruido como si dijesen habla mas despacio ¡Shiiii..! Pero Ángel prosiguió como haciendo mofa de sus compañeros "Carmen", "Bertha", "Dulcinea" jajaja.... comenzó a reír por el nombre. Se calmó y dijo.
Ahora si va en serio y mirando nuevamente a sus compañeros que tenían un aspecto indescriptible dijo: "Beatriz" y estos abrieron los ojos como dos enormes pelotas de golf, para luego contraerlos e intentar disimular, pero ya Angel se había dado cuenta, ¿Ese es verdad? Beatriz, ese es el nombre verdadero de Bleeding,
Si, -dijo Jorge- ese es, pero que extraño que Lifeless no haya reaccionado, talvez no te presto atención. Ángel se voltio hacia la puerta y mirándola dijo en tono desafiante; "Beatriz".. al ver que no pasaba nada se disponía a dar la vuelta y mostrar su rostro de victoria a sus compañeros, cuando de pronto rápido como un rayo se precipito hacia su cuerpo una gran mano negra que salía de la puerta, el liquido había tomado esa forma, una gran mano viscosa y negra, apretaba muy fuerte el ligero y delicado cuerpo de Angel que no tubo tiempo ni de reaccionar,. Mientras una voz decía:
¡Jamás me retes! insignificante ser humano, no te atrevas porque para otra vez no seré tan contemplativo, y lanzó el cuerpo casi inerte de Angel cerca de Jorge y David que se habían parado de golpe de sus sitios y estaban como inertes sin poder moverse, al ver el cuerpo de Angel caer a su lado. Caminaron hacia ella, se pusieron de rodillas para atenderla, mientras Jorge decía:
Te lo advertí Ángel, te lo advertí, pero no me hiciste caso. Ángel ya recobrando el sentido dijo:
Tenias razón, pero yo quería demostrarles que debemos tener valor para enfrentarlos, David dijo con voz ronca, lo tenemos lo que sucede es que no sabemos como enfrentar algo desconocido, pero existen posibilidades que luego te expondremos, Jorge miró con una sonrisa de esperanza a David y le dijo;
Creo que con Angel a nuestro lado todo será más fácil.
Si, -dijo David- bueno, entonces contémosle lo que haremos. Ambos se inclinaron y casi murmurando, contaron a Angel lo siguiente:

Cuando empiece la casería que ya debe estar próxima, -decía Jorge- aprovecharemos nuestras ventajas para escapar de aquí, mientras David y tú distraen a los verdugos, yo me haré invisible y escaparé de esta prisión y cuando esté afuera secuestraré a Bleeding y así obtendremos nuestra libertad. ¿Qué te parece?
Parece sencillo, -dijo Ángel- pero esperemos que así lo sea.

Transcurrieron tres días de absoluta tranquilidad dentro de la celda, Ángel, David y Jorge desarrollaban su estrategia, mientras afuera Bleeding y Lifeless entrenaban a sus soldados para la casería haber quien capturaba a los tres presos vivos o muertos en menos tiempo, era una forma de divertirse para ellos.

Faltaba un día para el enfrentamiento, David, Jorge y Angel tenían ya casi todo perfectamente planeado, se había programado todo con lujo de detalles e inclusive los posibles errores.
Esa misma noche sentados alrededor de una vieja cocina que funcionaba a leña la cual se les proporcionaba cada dos días al igual que los alimentos, se calentaban del helado clima de ese lugar. Cada uno comenzó a hacer memoria de su vida en la tierra (la otra dimensión) David decía;
Yo recuerdo momentos muy hermosos al lado de mis compañeros, cuando nos íbamos a las playas de Santa Marta en Colombia, o aveces a las de Cartagena, nos divertíamos de lo lindo, también recuerdo a mis padres, mis hermanos, en especial al más pequeño al cual tanto quiero, lo único que deseo es retornar a su lado. Mientras contaba esto su rostro tomaba un aspecto de dolor y rabia, apretó los dientes empuño una de sus manos y golpeo el piso, diciendo, ¡maldita sea! si no hubiese sido por ese jarrón, jamás estaría en este lugar. Ángel lo interrumpió, y tampoco nos hubieses conocido ¿verdad?
Si, ella tiene razón, -dijo Jorge- tómalo de ese punto de vista, esto es solo una aventura de la cual saldremos bien si Dios quiere.
Tienes razón -dijo David- tienen razón hay que ponerle buena cara al tiempo, pues en estos momentos es nuestro mejor aliado.



LA CASERIA

Un ruido ensordecedor ingresó en el laberinto, Jorge fue el primero en abrir los ojos y dejar el sueño guardado en un rincón de su almohada de trapo, se volvió invisible y apresuró el paso para despertar a David y Angel que estaban unos pasos mas halla, la reacción de David asustó a Angel pues saltó de una pared a otra del laberinto llegando casi encima de Jorge quien se materializo y dijo, tranquilo soy yo, y poniéndose de cuclillas dijo:
Silencio, ya llegaron, es la hora de luchar, no lo olviden, nuestro mejor aliado es la sorpresa, que ellos no nos casen, casémoslos nosotros. Nuevamente se volvió invisible y avanzó en línea recta, Angel se elevó a la altura de las paredes del Laberinto y trató de observar cuantos verdugos ingresaban, bajó la mirada tratando de comunicarle a David lo que veía, pero solo escuchó "suerte" y David ágil como un gato desaparecía por entre la paredes de laberinto. Una sonrisa afloró en el rostro de Angel, y se le vino escenas de la noche anterior a la mente, David juntaba sus labios con los suyos mientras le decía: "Quizás sea esta la última vez que nos veamos, pero te prometo que lucharé con todas mis fuerzas por sacarte de este lugar, te lo prometo". Esa noche anterior fue la más emotiva para todos, hubo recuerdos, lagrimas, optimismo y sobre todo amor.

El comando de verdugos lo conformaban los más fuertes guerreros de Lifeless y Bleeding, sus habilidades eran superiores a los de David, Angel y Jorge.
Ángel llegó a ver parte del ejército que ingresaba, contó solo 5. No había reglas, solo sobrevivía el más fuerte. La casería había empezado.

Ángel bordeaba las paredes del laberinto por lo alto, en absoluto silencio, por su cuenta David estaba muy cerca de uno de los verdugos. Este tenia una apariencia esquizofrénica, ofensiva, golpeaba las paredes con su vara eléctrica y gruñía como un animal furioso, su armadura de cuero lo hacia casi impenetrable; David asustado pero decidido a sobrevivir esperó que el verdugo esté lo suficientemente cerca y con un golpe certero en la garganta silencio al enorme verdugo, el cual cayó como un tronco de árbol, David se quedó observando el cuerpo inerte del gigante , vio como su rostro iba tomando un aspecto de paz, como si el hecho de desmayarlo hubiese roto el hechizo de Lifeless, se dio cuenta que al exterminar a los verdugos, no hacia mal por lo contrario, los salvaba de la garras de Lifeless. Se agachó a recoger el bastón eléctrico del verdugo, cuando sintió unos pasos que venia a velocidad hacia él, acompañados de un gruñido de guerra; David saltó encima del cuerpo del verdugo que yacía tirado en el suelo y con la agilidad de un felino dio un salto a la pared que tenia frente a él y girando su cuerpo hacia el enemigo le acertó un golpe en el pecho con el bastón eléctrico, el gigante cayó electrocutado al lado de su compañero, mientras David caía en cuclillas dos pasos mas allá observando su victoria, y mentalmente se decía, dos menos.

Por su parte Jorge caminaba invisible hacia la puerta de salida, en la que estaba parada Bleeding acompañada de dos verdugos, y desde ahí dirigía las operaciones ofensivas con cautela; dirigía silenciosamente a su equipo de verdugos, les indicaba por donde debían ir, ( hacia la derecha unos y hacia la izquierda otros), Jorge buscaba el momento propicio para salir del laberinto y ver la manera desde fuera de sacar a sus amigos.

Ángel muy sigilosamente avanzaba ocultándose entre los bordes de las paredes, para evitar ser vista. En lo alto del laberinto, muy cerca al techo de concreto mezclado con puntas de acero, avanzaba un verdugo, paseaba de pared en pared intentando sorprender a alguien desde lo alto. Ángel se escondía y avanzaba con mucha precaución, de vez en cuando seguía a David o se cruzaba con él que estaba saltando de pared en pared como un gato techéro. El verdugo se detuvo un instante a escuchar los ligeros sonidos de los movimientos de David, se inclinó, poniéndose en posición de ataque con el bastón delante suyo, intentando lanzarse sobre el causante de los ruidos, pero el sorprendido fue él. Al lanzarse al laberinto se chocó con Ángel que en esos momentos ingresaba también a este ambiente, el susto de Angel fue sorprendente y también para el verdugo, ambos se miraron con ojos desorbitados, por instinto Angel retrocedió y quiso escapar pero se encontró con un muro que le impedía continuar, mientras que el verdugo ya recuperado del susto se colocaba en posición de ataque hacia Angel; el verdugo avanzaba con una sonrisa de victoria, ya seguro de eliminar a Angel, esta se elevó hacia el techo, donde llegó a ver una punta de acero que colgaba del desproporcionado y mal formado techo, el verdugo atacó frontalmente con el bastón en la mano a Angel, quien con agilidad y un poco de suerte pude esquivar el primer impacto y girando golpeo con el pie muy débilmente al verdugo , pero lo suficiente como para seguir volando en dirección a la parte puntiaguda del techo, se posó allí y esperó el nuevo ataque del verdugo, este embistió nuevamente como lo había planeado Angel, la atacó por debajo a gran velocidad, Angel dejó que se acercase lo suficiente para luego quitarse hacia la izquierda, girar y empujar hacia arriba al verdugo, quien quedo incrustado en el techo del laberinto, lo áspero de la punta que colgaba del techo retuvo el cuerpo ya inerte del desdichado verdugo, quedando este como parte del mismo.
Ángel hizo un gesto de repulsión ante tal desgarrador espectáculo, pero sabia que no había otra salida, era ella o ellos.
David que entraba casualmente encontró la escena, se sorprendió, miró a Ángel que ya estaba en el suelo y lo único que hizo fue abrazarla, Angel temblaba aún, era la primera vez que se encontraba en una situación de estas, jamás en su vida había tenido que matar para sobrevivir, las cosas eran distintas acá.
Ángel se calmó un poco y le dijo a David, tengo miedo.
Lo sé, -respondió él-
Pero no el miedo que crees David, tengo miedo de lo que estoy sintiendo,
¿Qué? -Pregunto David-
No sé, creo que el haber terminado con una vida me a causado un sensación de placer, no de remordimiento como debería ser, sino de placer, ¿no te parece extraño? -decía Ángel-
Te entiendo, -dijo David- lo mismo me está ocurriendo a mí, pero no es malo lo que hacemos, los verdugos también son humanos y al eliminarlos los estamos liberando del hechizo de Lifeless, mira hacia arriba y dime que vez en el rostro del verdugo que acabas de eliminar. Ángel miró hacia arriba, observó por unos segundos y efectivamente se dio cuenta que el verdugo tenia un rostro de paz.
Tienes razón dijo- no es malo entonces, y ¿cómo supiste que al eliminarlos los salvábamos del hechizo?.
Cuando me acerqué a uno de ellos después de golpearlo, lo observé, hay me di cuenta de lo que les pasaba. Te recomiendo que sin ningún temor los ataques, ¿esta bien?,
Muy bien -respondió Ángel-

Jorge se acercaba a la puerta en silencio, pegado a los bordes de las paredes para que no lo detectaran, observaba como Bleeding se enfurecía cada vez que uno de sus verdugos entraba al laberinto y ya no regresaban, ella observó cuando Ángel en lo alto del techo dejo uno de sus verdugos clavado, gritaba muy irritada a estos y los enviaba de dos en dos a atacar a los presos, Jorge solo esperaba una oportunidad para escapar, su temor era que el piso era de arena y a cada paso que daba se marcaban sus huellas, tenia que avanzar casi arrastrando los pies por el contorno del laberinto para no ser visto, Bleeding mando a sus dos últimos verdugos y al ver que no regresaban dio la vuelta hacia la salida mientras esta se abría en dos partes para dejarla salir, momento propicio para Jorge quien sin pensarlo dos veces corrió detrás de ella, ya cerca se quedo en silencio y pudo atravesar la salida antes que esta se cierre.


LA VICTORIA

Angel y David decidieron pelear juntos, Angel avanzaba por lo alto avisando del peligro a David, quien con su habilidad no había verdugo que se salve de sus sorpresivos ataques, Angel tubo un enfrentamiento con un verdugo que estaba trepado en un muro y al verla pasar se lanzo sobre ella, la estrello contra uno de los muros y la hizo perder el sentido por unos segundos, David solo llegó a escuchar el golpe pero no pudo ver cuando Angel caía con el verdugo colgado de sus pies, se guío por el sonido que hoyó y corrió en busca de Angel, la cual estaba reaccionando y poniéndose de pie para pelear con el verdugo, este tenia la vara eléctrica en posición de ataque, se aventó contra Angel tratando de inmovilizarla pero esta con solo pensar se elevo nuevamente pasando encima del verdugo, los movimiento del verdugo eran demasiado pesados y lentos, este talvez era el mas grande de todos los que les había tocado hasta el momento, parecía un gran oso gris, sus ojos estaban desorbitados y el típico gruñido de todos ellos no se hacia ausente, Angel giró por lo alto para patear en la espalda del enemigo y cuando lo hizo era como si hubiera pateado un muro de piedra, ni siquiera lo movió, el gigante voltio, gruño con fuerza y hacía intentos vanos por alcanzar a Angel, la que de miedo solo llamaba a David, este levantó la cabeza y miro a Angel, se detuvo un segundo y haciéndole señas de que bajara se escondió tras un muro, Angel bajo a donde él estaba y le pregunto ¿que pasa?, tranquila -dijo él- tenemos que desacernos de este y creo que a la mano no lo vamos a lograr, recuerdas la de David y Goliat, si dijo Angel suponiendo que es lo que quería hacer, Bueno pues, aquí tengo una honda improvisada, la que había hecho de una de las mangas de su camisa, pero me falta algo con que darle, mira ¿vez allá arriba ese pedazo de metal que está colgando del techo?
Si, -respondió Ángel-
Pues intenta sacarlo y tráemelo o si no buscas con que darle.
Está bien, -dijo ella- y se impulsó nuevamente.
David buscaba en el suelo, pero no hallaba con que pues todo era simplemente tierra muy fina como arena del mar, y una que otra roca enorme incrustada en esta.
El gigante se paseaba torpemente por los pasadizos del laberinto, de rato en rato seguía con la mirada los movimientos de Angel, y luego avanzaba en dirección a David, sin saber lo que le esperaba, David sintió los pasos del gigante y comenzó a saltar de pared a pared del laberinto para agarrar impulso en el momento de estrellarse contra el verdugo, los pasos del gigante se hacían cada vez más cercanos y David ya estaba listo para el ataque, el gigante ingresó al ambiente, David estaba en lo alto de una pared tomando impulso y cuando vio asomarse al gigante se lanzo sobre él con el pie derecho, el cual fue a dar en todo el rostro del desdichado, el golpe fue tan potente que el gigante cayó de espaldas al piso, levantando una pequeña polvareda, David retrocedió esperando que el gigante se reincorpore, pero parecía ya vencido, saltó en un pie dijo ¡Siii... lo logré1, Ángel que había visto todo desde lo alto, descendió de inmediato, abrazo a David, le dio un beso en los labios y le dijo: sabia que lo lograrías, creo que esto ya no te Hará falta mi pequeño David, y empezaron a reír, se escucho un gruñido y Angel desapareció de la vista de David, el gigante la había lanzado de un manotazo a unos metros más allá haciéndola estrellarse contra uno de los muros y quedando inconsciente, David no esperaba esto y su rostro estaba perplejo mirando como el cuerpo de Angel se estrellaba contra el muro, volvió en si cuando el gigante gruñía nuevamente e intentaba cogerlo de la cabeza, David se agacho y rápidamente pasó bajo las piernas de este, y mientras este giraba él corría hasta donde estaba Angel, sacó de entre sus manos un pedazo de metal de forma casi circular, lo puso en el trapo en forma de onda hecha de la manga de su camisa y comenzó a hacerlo girar en circulo, a cada vuelta que daba la onda iba tomando cada vez más velocidad, el gigante lo miró un tanto desconcertado por lo que hacia, levantó los brazos gritó con intención de amilanar a David pero fue lo ultimo que hizo, el pedazo de metal que venia a gran velocidad le pego en plena frente, haciéndolo caer de rodillas primero y luego enterrar el rostro en la arena del laberinto.
Angel que se recuperaba del choque brutal contra la pared, decía en voz aún temblorosa, "una vez más, David venció a Goliat"

Jorge había logrado salir, seguía silenciosamente a Bleeding, que caminaba por los pasillos del castillo, algunos verdugos estaban apoyados en las paredes, inmóviles, Bleeding pasaba por su lado y los golpeaba con una vara delgada que parecía ser de cuero rígido, Bleeding se asomó a una pared que tenia un dibujo esculpido con algunas partes en alto relieve, se inclino un poco colocó su mano en uno de los dibujos, que tenia forma circular, este salió hacia el frente y se convirtió en un triángulo, de este salió una especie de tablero en el que Bleeding colocó la mano, un liquido viscoso salto del tablero envolviendo toda su mano, inmediatamente se abrió por los contornos una puerta que se iba separando por el medio todas las figuras geométricas que habían en la puerta, se complementaban formando esta pared de piedra sólida, cuando se terminaron de abrir Jorge pudo ver un pasadizo de piedra liza de un color rojizo, al final de el estaba parado un hombre hecho del mismo liquido que corría por las paredes del castillo, Era Lifeless.


LIFELESS

Bleeding ingresó por el pasadizo en dirección a Lifeless, este estaba de espaldas mirando un río que pasaba bajo el pasadizo, un rió de este liquido oscuro, parecía ser el corazón del castillo, de aquí salía hacia todos los lugares del castillo ese liquido oscuro y viscoso.
Jorge estaba parado detrás de Bleeding, a unos cuantos metros de ella, escuchaba atentamente lo que decían: no podemos capturarlos amo, decida Bleeding, son muy astutos, ya eliminaron a 5 de nuestros hombres, dime ¿qué es lo que debo hacer?, Sin voltear a mirarla Lifeless respondió: "insignificantes humanos, debí eliminarlos yo mismo", su voz sonaba bifurcada, amenazadora, estaba lleno de odio a los humanos.
No te preocupes seguía diciendo, ya habrá manera de eliminarlos, te lo aseguro. Prepara otro grupo de soldados y envíalos, pero esta vez escoge a los más fuertes, ya no los quiero vivos, que los eliminen a todos, ¿Oíste?.
Si amo, -respondía Bleeding- dio la vuelta para salir y Jorge por no chocar contra ella hizo un movimiento brusco, en eso Lifeless gira rápidamente hacia Bleeding y dijo ¡Espera! hay alguien más aquí contigo, lo pude oír, ¡maldición!, te dije que no podía pasar nadie. Bleeding estaba desorientada, mirando a todas partes sin poder ver a nadie. Los ojos rojos como el fuego, de Lifeless recorrían todo el pasadizo, elevó las manos hacia arriba e hizo un sonido extraño. Las aguas del río que corrían abajo se subieron como una especie de capa gigante pegándose a la espalda de Lifeless, Jorge estaba petrificado en un solo lugar sin poder moverse, Lifeless movió su mano derecha haciendo una especie de circulo y el liquido salto al pasadizo, mojándolo casi todo, los pies y las pantorrillas de Jorge se hicieron visibles , Bleeding estaba de espaldas a Jorge quien hábilmente se lanzo sobre esta cogiéndola del cuello y al mismo tiempo arrancando de uno de sus muslos, una daga que parecía ser parte de los adornos del vestido, se la colocó en el cuello y le gritaba a Lifeless, ¡no te acerques o la mato! Lifeless lo miró fijamente y luego empezó a reír, su risa parecía la de un coro de jóvenes franciscanos, parecían reírse varias personas al mismo tiempo, y dijo. Fue un buen truco el tuyo humano, pero de nada te servirá, no interesa que mates a Bleeding, ella es humana igual que ustedes y no significa nada para mi, mientras que tu, recibirás el castigo de mi furia, insignificante pedazo de humano, y avanzó contra Jorge que no sabia que hacer y lo único que decía era. Hablo en serio la voy a eliminar. Lifeless seguía con mirada desgarradora hacia Jorge quien iba retrocediendo, y tras Lifeless venia toda una mancha oscura de ese liquido que se embravecía como las olas del mar. Lifeless levantó nuevamente la mano para producir un ataque cuando Bleeding grito: ¿Que estás haciendo?. ¿Piensas en serio eliminarme a mi también?, ¿que te sucede?, golpeo en el estomago a Jorge y se soltó, Jorge retrocedió y se paró cerca de la puerta por la que había ingresado a este lugar y observaba; Bleeding seguía diciendo.
¿Que ocurre?, ¿eres capaz de pasar por encima de quien sea para eliminarlos?, ¿inclusive encima mío?. -Lifeless recriminó- yo te lo advertí, nunca debiste dejar pasar un humano a este lugar, eres la única culpable y deberás pagar también por eso. Entonces destrúyeme ahora, pero ten presente que por mis venas corre también tu sangre ¡maldito!, y sin pensarlo dos veces se lanzó al cuerpo de Lifeless con un puñal que había sacado sigilosamente de su cintura, un puñal negro, como el carbón. Lifeless intentó evadirla pero fue demasiado tarde, Bleeding había acertado un golpe de puñal en el pecho de Lifeless, Bleeding retrocedió y lo observó, Lifeless se miraba el pecho he intentaba sacar el puñal, su cuerpo comenzó a ponerse como un cristal negro, y comenzó a rajarse, Lifeless miraba a Bleeding y dio un grito desaforado, su boca se habría descomunalmente y de adentro salió el río negro hacia Bleeding, Jorge la cogió del brazo y la sacó de ese lugar a tirones, Bleeding comenzó a correr y detrás de ellos el río viscoso avanzaba a una velocidad regular.


LA FUGA

David y Angel esperaban la llegada de Jorge para poder salir, no sabían que hacer, su temor era que Jorge haya sido capturado y que lo conviertan en uno de los verdugos, cuando en eso la puerta de entrada al laberinto que era de este liquido, se desintegro o mejor dicho salió por uno de los orificios de la parte de arriba para correr como todo el liquido por las paredes hacia en corazón del castillo y de allí hacia los pasadizos tras Jorge y Bleeding. Cuando David y Angel estaban saliendo, detrás de ellos salían los verdugos con los que habían estado peleando, David se puso en guardia, mientras Ángel le decía.
Huyamos, es lo mejor, antes que se sierre la puerta, vamos corre. Los verdugos estaban desorientados y miraban sus trajes sin entender que pasaba, caminaban hacia la puerta de salida. Uno de ellos dijo. es una fuga salvémonos ahora, corran. Ángel y David corrían gritando: ¡Jorge!, ¡Jorgeee...!, ¿donde estas?. Como iban avanzando se percataron que los verdugos que estaban apoyados en las paredes reaccionaban, pero no los atacaban, solo movían las cabezas de un lado a otro como tratando de despertar de un profundo sueño, aquí comprendieron que estaban fuera del hechizo de Lifeless y que eran humanos otra vez, habían vuelto en si, entonces les decían que escapen que ya eran libres, y seguían gritando, ¡Jorge!, ¡Jorgeeee...!, ¿donde estas?. Jorge los pudo oír y dijo: ¡Corran!, salga de aquí, salgan, ¡corran!, ¡corran!, Bleeding ya había dejado de ser esclava de Lifeless y le decía a Jorge; yo sé como salir de aquí, llama a tus amigo yo los voy a sacar de este lugar. Angel, David y Jorge se encontraron en un pasadizo y al ver a Bleeding detrás de Jorge le dijeron: ¡Cuidado!, Bleeding está detrás de ti, -Jorge respondió- no se preocupen, fue ella la que me liberó de Lifeless, pero creo que esta muy enojado y viene por uno de los pasadizos, y dudo que lo podamos detener, es enorme, tenemos que salir de aquí ahora, -Bleeding los interrumpió y dijo- por aquí, síganme, -Jorge dijo- vamos. sigámosla, no teman ella conoce la salida, y así corrieron tras ella y los demás humanos también los siguieron. Entre pasadizos y escaleras llegaron a un espacio abierto, cubierto de telas de araña, parecía que nadie había estado en mucho tiempo ahi, en el techo había enormes orificios parecían muy profundos, todos los sobrevivientes llegaron a este lugar, se miraron unos a otros y algunos comenzaron a saludarse, otros miraban con rabia a Bleeding, uno de ellos dijo, ¿porque confiamos en ella?, todos la miraron, ella agacho la cabeza y dijo: les pido me disculpen, se que hecho atrocidades con muchos de ustedes, pero no era yo la que hacia eso, estaba bajo el poder de Lifeless, era él que dominaba mi mente, yo jamás les haría daño, soy igual que ustedes, y en pago los voy a sacar de este horrendo lugar, parte de mi memoria a sido borrada y yo se que esta es la salida, se que una de estas puertas nos guía hacia la salida, pero no recuerdo cual es, les pido que esta vez colaboremos todos y que cada dos o tres abran una puerta y probemos cual es. En este lugar habían 4 puertas, 3 de los hombres envueltos en cuero aún con sus varas en las manos dijeron: esta bien, nosotros abriremos la primera y dieron un paso al frente, otro grupo como de 4 se acercó a la segunda puerta y así se fueron acomodando para abrirlas, Jorge, David, Angel y Bleeding tomaron la ultima, , Bleeding dijo; cuando cuente tres las abrimos al mismo tiempo, 1,2, y 3.. un grito colectivo lleno el salón, todos retrocedieron al centro de este, y se quedaron en silencio, David jaló del brazo a Angel y Jorge a Bleeding, tras las puertas estaba este liquido negro, Lifeless había llegado antes que nadie a la salida y estaba esperándolos, el miedo se hizo colectivo, todos esperaban que Lifeless los atacara entrando por esas puertas, todo se quedó en silencio y empezó la sonrisa de Lifeless, ja ja ja ja ja ....... uno de los humanos el más grande gritó: ¡maldito! sabia que no nos dejarais escapar, y se lanzó contra una de las puertas a toda velocidad, mientras sus compañeros le gritaban ¡Nooooo! Detente, pero fue demasiado tarde. Antes que llegue a la puerta el liquido salió a su encuentro en forma de un cubo, lo dejó ingresar a este y una vez dentro comenzó a triturarlo ante la mirada aterrada de todos sus compañeros, el gigante hacia todos los esfuerzos por liberarse pero no podía, la presión era demasiada y Lifeless no paró hasta triturarlo totalmente, luego todas las puertas se cerraron, y se formó un silencio sepulcral en el salón, Angel miraba a David y le decía: Es el final.
No, no lo es, -dijo David- aún no, lucharemos hasta el final.
Todos esperaban que Lifeless los ataque, estaban ya resignados a su suerte. Bleeding gritó ¡Silencio... escuchen!, un sonido como si algo se arrastrase se podía oír en todo el salón, -Bleeding gritó nuevamente-, aléjense de cualquier orificio del techo. Todos miraron hacia arriba y lentamente se retiraban hacia las paredes, una gota gigante cayó sobre uno de los humanos envolviéndolo y cerrándose con la forma de un puño, luego lo lanzó contra un grupo que estaba pegado a una de las paredes, haciéndolos salir de sus posiciones, el liquido salía cada cierto rato de lo orificios manteniendo a todos en un estado de suspenso constante, todos estaban pegados al lado de Angel y los demás. Algunos de ellos aún conservaban sus varas eléctricas, salió por ultima vez la mano de Lifeless y cogió a uno de los hombres, este en su afán de fugar , apretó el botón eléctrico de la vara, haciendo que Lifeless diera un grito y lo soltase al instante, Angel se percató de esta situación y se le ocurrió algo, le dijo al oído a David:
Que todos se preparen a atacar cuando yo les diga.
¿Que vas a hacer? -pregunto David-
Tu solo hazlo, que activen las varas, y lo atacan, esta bien.
¿Estas loca?, nos matará a todos.
No, ya sé que vamos a hacer, prepáralos.
David comunicó a todos que hicieran lo que dijo Ángel.

Bleeding y Jorge acompañaron a Angel al medio del salón. Ángel gritó.
¿Por qué te ocultas maldito? Muéstrate como eres ahora y lucha con nosotros como se debe.
De uno de los hoyos bajó una gran masa de este liquido y se materializo en Lifeless, un hombre alto de facciones corpulentas y de ojos rojos, inspiraba temor con solo verlo, miró a Ángel y le dijo;
¿Crees tener agallas para enfrentarme humano? Jajajaja... su risa se escuchaba en todo el salón. Detrás de él estaba toda la masa oscura como una gran capa. Lifeless dijo:
De este lugar jamás nadie a podido escapar y ustedes no van a ser los primeros.
Ángel se acercó a Lifeless y le dijo:
Yo sé como destruirte miserable.
David esperaba la orden de Angel, Jorge y Bleeding estaban parados a escasos metros de Angel, Lifeless miró a los ojos a Angel y le dijo.
Si lo sabes inténtalo, Angel corrió hacia él, Lifeless estiró su mano hizo los movimientos acostumbrados y la mancha negra se abalanzó sobre Ángel la que en ese preciso instante se elevaba a lo alto del salón, haciendo que la mancha tape el rostro de Lifeless, y en ese preciso instante Ángel gritó ¡Ahoraaaa! y David y los demás humanos pegaron sus varas eléctricas a la masa negra, la que comenzó a electrocutarse, mientras Lifeless se hundía en un grito ahogado de desesperación, la masa que seguía a Angel se solidificó, para luego cristalizarse y caer en pedazos al suelo, Bleeding miraba el espectáculo y no se movía de su lugar, Jorge se unió al festín al igual que David, toda la masa negra alrededor de Lifeless se estaba partiendo en mil pedazos, quedando el en medio de un montón de cristales negros, empezaron a rajársele los pies y luego todo el cuerpo, mientras se desesperaba observándose a si mismo y gritaba como si un dolor intenso lo desgarrara, poco a poco se fue ahogando el último de sus gritos y quedó en medio del salón prácticamente cristalizado, como una estatua que ya formaba parte de este. Todos levantaron sus manos al aire y saltaron de felicidad, mientras David abrazaba a Angel y le decía:
Eres un genio mi amor, Bleeding seguía sin creer lo que había espectado, miraba la estatua con un poco de pena en sus ojos, Jorge se acercó a ella y le pregunto:
¿Qué te sucede?
Nada -dijo ella- solo que creo que algo dentro mío lo quería mucho, pero no pienso que esté mal lo que hemos hecho, Jorge la cogió de la mano y la beso en la mejilla, Reacciona, un mundo nuevo nos espera, nuestros hogares esperan por nosotros, vámonos ya de este lugar.


EL RETORNO

Angel, David, Jorge, Bleeding y los que quedaron, festejaban, se abrazaban, y luego comenzaron a buscar cual era la puerta que los guiaría a la salida, cada uno de los presentes se acercaba a las puertas y la iban abriendo una a una, lo único que encontraban tras ellas eran nada más que rocas, Jorge abrió la ultima de las puertas, un viento helado irrumpió en el salón, que provenía del pasadizo que había tras la puerta que abrió, se escuchó una voz de uno de los humanos que decía,
¡Esa es la salida!
¡Si! esa es -decía otra-
Salgamos de una vez, vamos, vamos, pero un estrepitoso ruido los paralizo, para luego hacerlos voltear en posición de ataque, era la estatua de cristal de Lifeless que caía en mil pedazos, El viento le había dado la ultima estocada; se escuchó un suspiro de alivio colectivo, Jorge comenzó a reír, Luego Bleeding y de allí todos los demás.
David, avanzó por el pasadizo, lo seguía Angel y los demás, el pasaje los guiaría a la salida, este era oscuro y apenas se podía divisar un punto de luz a lo lejos, Angel decía en voz alta, mantengámonos juntos, todos se agarraban de las manos y seguían a David. En el final, ya cerca de la salida todos se soltaron y se detuvieron por unos segundos, las luz de fuera lastimaba los ojos, los allí presentes, se miraban, se abrazaban, algunos gritaban , y demostraban de distintas formas su felicidad, por allí alguien dijo:
Como no esta aquí Julián, (el gigante humano que enfrentó a Lifeless y murió triturado), si es una lastima dijeron algunos, pero no podemos negar que fue todo un héroe, -dijo Ángel-
Si, tienes razón dijeron.
-Jorge interrumpió- bueno no lo pensemos mas, vámonos de este horrible lugar de una ves por todas.
¡Si vamosss...!, todos en un solo coro.

Salieron todos a la luz del día y se encontraron en un paraje inmenso, lleno de jardines, y amplio cielo, con nubes blancas como el algodón, todo el entorno era hermoso pero no se veía por ninguna parte el pueblo, Bleeding dijo:
Yo sé como salir de este lugar y llegar al pueblo, vengan síganme y todos iban tras ella, que se dirigía a un extremo del castillo donde había varios vehículos estacionados, de esos que vio Angel al ser capturada.
Pero ¿alguien sabe manejarlos? Dijo Bleeding,
Si yo recuerdo algo dijo uno de los allí presentes.
Pues entonces vamos a ver como no enseñas,
Esta bien asintió el hombre.
Después de enseñarle a cada piloto lo que tenia que hacer, los pocos que quedaban abordaron tres naves y se dirigieron hacia el pueblo.

Ingresaron por un gran portón hacia el centro del pueblo, la gente salía de sus casas y los observaba asustados, las madres cogían a sus criaturas y los metían a sus casas, los hombres solo observaban sin intenciones de hacer nada, no comprendían lo que estaba pasando, Angel y Bleeding que iban delante, levantaron el puño dando la orden de que paren los vehículos, así se hizo, todos bajaron e intentaban buscar con la vista el lugar por donde habían llegado, pero ninguno podía dar razón de donde era, David se acercó a un niño a preguntarle por donde estaba el jarrón de la vida y antes que respondiese llegó su mama y lo jaló del brazo llevándoselo lejos de David. Jorge les decía a todos que se dispersen y que intenten encontrar el lugar que buscaban, mientras Angel les pedía que traten de comunicarse con alguno de los habitantes de este desolado lugar.
Los hombres del pueblo se estaban armando silenciosamente de palos, lampas, garrotes, de cuanto material encontrasen para defenderse o atacarlos, un hombre de unos 40 años levantó la mano derecha en la cual llevaba un palo como de golf y dijo:
¿Que es lo que desean intrusos?, ¿Cuál es el motivo de su ingreso a este pueblo pacifico?, y en ese instante de casas, tiendas y corredores salieron una cantidad incontable de hombres armados con palos y piedras y demás objetos, David respondió; No queremos hacerles daño, acabamos de llegar y lo único que queremos es regresar a nuestros hogares, que por supuesto no pertenece a esta dimensión, queremos encontrar el jarrón de la vida de este lugar, quizás él nos pueda dar la respuesta para regresar a nuestros hogares.
¡Si! -continuo Ángel- no deseamos dañar nada de este lugar, solo dígannos cómo hallar ese jarrón.
Eso no es posible -dijo el hombre del pueblo- el jarrón es algo sagrado y no debe ser tocado por ningún mortal, además de nada les serviría, el pueblo está muriendo, hace ya mucho tiempo que los mortales de su mundo vienen a querer robar este jarrón y lo único que logran es debilitar la fuerza de nuestro pueblo, las plagas, las pestes y todo lo demás se lo debemos a ustedes. Y en un solo coro la multitud comenzó a gritar, ¡Si! tiene razón, ¡debemos destruirlos ahora mismo!, ¡si vamos!, ¡vamos!...., Angel levantó la mano tratando de calmarlos y dijo:
No es como ustedes lo imaginan, si nos permitiesen explicar el porqué estamos aquí todo seria mas sencillo.
Habla mujer dijo el que dirigía la trifurca, Angel continuo.
No somos intrusos porque deseamos estar aquí, esto es algo que ninguno de nosotros deseó, y ahora lo único que queremos es regresar a nuestro mundo, si desean deshacerse de nosotros de una vez por todas y sin ocasionar ninguna victima, solo deben llevarnos hasta el jarrón de la vida, tenemos el presentimiento de que de esa manera podremos salir de acá.
Un silencio absoluto se apoderó del pueblo, unos se miraban a otros sin atinar que hacer. De entre la multitud salió un anciano de arrugas muy marcadas en el rostro, encorvado, de barba pronunciada tan blanca como el algodón y se sostenía en un bastón tal viejo como él, este se acercó a Ángel, la tomó de la mano ante todos y la empezó a guiar entre la gente, la cual habría paso al anciano y a los demás. Los hombres del pueblo solo observaban con recelo pero no atinaban a nada, Jorge y David, animaban a los demás a seguir a Ángel y al anciano, quien avanzaba lentamente hacia una zona desconocida para ellos, al fondo aparecía entre las casa una especie de castillo, todo blanco como de mármol de Carrara, una vez cerca de él, el anciano le dijo a Ángel.
Ahí dentro está el jarrón de la vida que buscas, te advierto solo una cosa, el hecho que tu bebas de él, no te asegura que volverás a tu hogar, con suerte así será, pero de no pasar, entonces te encontraras en otra dimensión, ni tu mundo, ni el mío, sabe Dios cual, ¿entendido?, es un riesgo que tu y tus compañeros deben correr. Ahora entren en ese castillo y beban del jarrón, y suerte amigos, espero encuentren lo que buscan, espero encuentren el camino de retorno a casa.

Mientras tanto en la vida real, en la tierra, el doctor tenia la mano de Ángel entre las suyas y decía, encuentra el camino de retorno a casa Ángel, encuentra el camino, que tu familia te extraña acá de vuelta, soltaba la mano y salía de la habitación del hospital y se dirigía a la sala de espera en la que estaban los padres que habían llegado recién de viaje, Arturo el enamorado de Ángel y algunos otros amigos, estos se abalanzaron sobre el doctor y preguntaban, como va doctor, ¿se recuperará?, ¿saldrá del coma?, díganos doctor, - este respondía no es tan sencillo señores, el golpe en la cabeza fue demasiado fuerte, pudo haber muerto, pero gracias a Dios aún está entre nosotros, el coma puede durar una semana, un mes, como toda la vida, nada podemos hacer contra eso, solo esperar que ella encuentre el camino de retorno, lo siento.. y de esta manera se alejó nuevamente de ellos. Los padres se tumbaron en los asientos y empezaron a llorar en silencio, Arturo, se aproximó a ellos e intento calmarlos, mientras los amigos comentaban entre ellos: - cuéntame nuevamente Lucy - ¿ como así te enteraste de todo? -Ella respondía- bueno, llegué a casa de Ángel como de costumbre a eso de las 7:00 menos 20 de la noche a tomar un café y luego irme a descansar, vi la puerta abierta y me extrañó, avisé que había llegado, pero nadie me respondió, entonces ingresé lentamente y observé todo revuelto, como si alguien hubiese estado buscando algo, se habían robado la mayoría de objetos que ella coleccionaba, y una seria de artefactos, estaba todo patas arriba, me asusté, se me vino a la mente la pobre de Ángel, entonces la llamé por su nombre, pero no respondía, avancé con temor por entre los objetos tirados hacia el comedor y ahí estaba, la encontré tirada en el suelo sangrando, de inmediato llamé al hospital y a la policía, según dijeron estos, había sido un asalto común y corriente como cualquiera, pero para mala suerte de Ángel, ella llegó justo cuando los ladrones aún estaban dentro, entonces parece que la golpearon con un garrote o algo muy pesado, que la desmayo instantáneamente. Pobre de ella decían a coro los amigos, y la escena se hacia cada vez más dramática.

Mientras tanto el doctor se encontraba con un colega y comentaban sobre la paciente del 32, - Si. decía uno de ellos, efectivamente, parece ser que el coma es una especie de fuga emocional, es como si la mente rechazara la muerte inmediata y voluntariamente escogiera lo primero que tiene a su alcance para distraer a esta, así podríamos decir que la mente de esta mujer podría estar divagando en cualquier paraje imaginario o sucesos de su vida cotidiana.
¡No! -Refutaba el otro doctor- yo creo mas bien, que el cerebro se desconecta, se duerme, podríamos decir así, no hay actividad de ningún tipo.
- Nuevamente interrumpía el anterior- estas equivocado, si no habría actividad cerebral, entonces no tendría porque mover los párpados ¿verdad?, eso demuestra que está soñando, divagando en algún paraje, si hasta a veces sonríen.
-y nuevamente el anterior empezaba a defender su teoría-
Y así avanzaban hacia el fondo del corredor, explayando cada uno su hipótesis, sin llegar a una conclusión colectiva.

Ángel y sus compañeros avanzaban hacia el jarrón de la vida el cual se hallaba majestuosamente colocado entre dos columnas greco - romanas con aplicaciones futuristas de hierro.
Una vez frente a él, se miraron unos a otros, a sabiendas de que quizás después de beberlo ya no se volverían a ver, Ángel abrazó a David y luego a Jorge, y todos formaron un circulo alrededor del jarrón abrazados unos a otros, Ángel se aproximó al centro del circulo, tomó el jarrón entre sus manos y lo elevó a lo alto y dijo:
Después de beber este liquido, no sabremos a donde nos llevará, espero que de donde vinimos, de no ser así, recuerden esta aventura que nos tocó vivir juntos, nunca la olviden, que yo no la olvidaré jamás. Y así aproximó el jarrón a sus labios para beber, pero David la detuvo, ella lo miró fijamente a los ojos, y encontró en ellos la tristeza, tristeza de perderla para siempre, algo que ella no había pensado en ese momento, pero que podía suceder. Entonces, David la cogió de la mano la pegó hacia él y le quitó lentamente el jarrón de entre las manos, bebió un poco del liquido turquesa y antes de pasarlo, la beso, la beso como nunca antes lo había hecho, cerró sus ojos y ella también, fundiéndose en una expresión mutua de sentimientos. Al abrirlos, estaban frente a una gran loma verde, al fondo unos árboles frondosos, un cielo despejado. Se miraron unos segundos y luego voltearon a ver el terreno, era de verdad hermoso, de entre los árboles salieron unos hombrecitos muy pequeños, cubiertos todos de pelo, y embozando una especie de aullidos, avanzaban a toda velocidad hacia ellos, Ángel miró a David y este dijo: ahí vamos de nuevo....
Esta es parte de otra historia, que luego les contaré.

La casa del doctor Marqués

Ya todo estaba listo para emprender nuestra aventura, todos estábamos ilusionados con este viaje, lo veníamos planeando ya casi un mes atrás desde que Pedro encontró los datos de una casa de un familiar suyo que vivió en Chachapollas, la cual había sido abandonada ya bastante tiempo atrás. Cuando me lo contó yo le propuse ir a este lugar, como que pasábamos un buen fin de semana lejos de Lima, cuando hablamos con el resto del grupo, todos estuvieron de acuerdo y así es como se iniciaría esta experiencia que no olvidaríamos nunca.

Pedro, Lucho, Javier, Clara, Ángel y yo, estábamos listos a partir, el entusiasmo carcomía hasta el ultimo órgano de nuestro cuerpo, los deseos de aventura que nos nacían a todos, era lo que hacia tan unido a nuestro grupo, ya habíamos realizado antes viajes a diferentes lugares del Perú en busca de emoción y aventura, y esta vez la ruta seria nueva y por lo tanto atractiva a nuestros impulsos aventureros. Pedro gritaba: ¡apúrense! La noche nos tiene que coger allá no en la carretera, cuando mas rápido salgamos mejor, todos respondían en coro afirmativamente mientras apresuraban el paso, las maletas ya estaban en el vehículo y las carpas también, solo faltaban los víveres que llevábamos porsiacaso no encontremos donde comer una vez que nos internemos en busca de esa famosa casa. Una vez todos adentro los suspiros de fatiga se hicieron notar y la voz definitiva de Pedro nuevamente, - ¿Listos? - muy bien ¡vamonos!... y los aplausos, las pifiaderas y los gritos de emoción comenzaron.

Dentro del vehículo, una camioneta 4x4 doble tracción, tarareábamos una canción que Pedro había puesto en el tocacasete, Ángel estaba sentada a mi lado, Clara al lado de Javier y Lucho adelante con Pedro, Ángel me miraba de vez en cuando a los ojos, directamente a los ojos, como si intentara decirme algo, esto lo venia haciendo ya casi una semana atrás, me miraba, sus labios balbuceaban algo y luego evadía mis preguntas, una ves mas hizo lo mismo y yo aproveche en preguntarle - ¿qué es lo que te sucede? ella respondió nada - ¿como que nada? dije interrogándola nuevamente, no te preocupes no es nada decía ella, luego te lo diré, no me gusta que me dejen con la pregunta en el aire le dije, respóndeme, que es lo que pasa, yo insistía, ella agachaba la mirada y movía la cabeza de una manera negativa y repetía nuevamente, nada Gian no te preocupes. Yo regresaba mi rostro hacia la pista y a las casas que pasaban a prisa por la ventana del vehículo y se me venia a la mente la cantidad de tiempo que Ángel y yo habíamos pasado juntos, recuerdo cuando éramos niños, nuestros padres siempre se llevaron bien, inclusive cuando ella hizo su primera comunión mis padres se ofrecieron para ser sus padrinos, era como mi hermana, y como olvidar aquellos fines de semana cuando venia sus padres a mi casa y preparaban esos riquísimos chorizos a la parrilla, mientras en la cocina nuestras madres se debatían con los bocaditos, esos granitos de choclo con mayonesa y los trocitos de queso fresco, luego de terminada la faena culinaria empezaban a discutir de temas diversos a los que pocas veces preste atención, no lo entendía como lo hago ahora.
Mientras los adultos tomaban sus cervezas, los niños estábamos abstraídos en los juegos, corríamos de un lugar a otro persiguiéndonos unos a otros, recuerdo que jugábamos a la pesca, pesca o Chapadas, un juego que consistía en hacer dos grupos de personas y elegir a alguien para que pescara al otro grupo, mientras que el grupo contrincante procuraba rescatar a los ya pescados, era muy divertido, aun puedo recordar como si fuese ayer, cuando Pedro que en ese tiempo era un gordito bonachón se estrello de cabeza contra su tía que estaba transportando una fuente con choclitos hacia el jardín; la fuente salió volando por los aires y los choclitos cayeron por encima de los invitados, e inclusive en la cabeza de mi padre, quien se paró de inmediato y en tono enérgico llamo a todos y nos hizo formar una fila, comenzó a reprendernos uno a uno haciéndonos ver lo grave del asunto, pero en eso empezó la carcajada por nuestra parte al ver que un choclo con mayonesa le resbalaba por la frente, cada vez que me acuerdo de esto me río solo.
Clara se dio cuenta que me reía y preguntó el porque de esta, yo hice recordar la experiencia de esa vez y la risa se hizo colectiva, inclusive Pedro que era el protagonista de este evento contaba como si fuese ayer lo sucedido esa vez, luego Lucho contó como una vez en estas acostumbradas fiestas el termino tirado bajo la mesa de la sala, recuerdo como lo buscábamos por todas partes, sus padres ya se iban y nadie sabia donde estaba, la cosa es que el había quedado dormido bajo la mesa de sala por que se había tomado unos sorbos de una cerveza que encontramos, nos invito a todos pero a nadie le gusto entonces el se la termino y al rato sintió que todo le daba vueltas y para que nadie se de cuenta, el se metió bajo la mesa y se quedo dormido, la carcajada comenzó nuevamente en el vehículo, luego contó Clara, como un día en su casa había embadurnado todas las paredes de vaselina en un intento de igualar un pedazo que por error había manchado y así cada uno iba recordando diferentes anécdotas que ocasionaban carcajadas a mas no poder, Ángel que era la mas seria del grupo no se quedo atrás, ella también contó la suya, y así sin querer entre anécdota y anécdota se nos pasaron las horas, cuando nos dimos cuenta ya estábamos a un paso de Chachapoyas y la noche también corría tras nosotros, los ánimos ya estaban calmados y los ojos bien abiertos contemplando el paisaje, Ángel se abrazo a mi fuertemente y me dijo: tengo miedo Gian, yo respondí ¿por qué?, es solo un pueblo como cualquiera no debes temer ya hemos estado en circunstancias parecidas en otras oportunidades, ¿no lo recuerdas? Si tienes razón decía ella asintiendo con la cabeza, Pedro dijo: bueno muchachos hemos llegado, es hora de buscar un hotel y descansar, ¡descansar! dijo Lucho, estas loco? Y perderme una noche sin conocer a fondo este lugar?, no de ninguna manera, tu descansaras, yo pienso curiosear un poco en este lugar, ¿quién me sigue? Dijo volteando la cabeza hacia nosotros, Ángel miro a Clara y Javier me miro a mi, esperando que yo dijera algo, y yo por supuesto le cedí la respuesta a las chicas diciendo: - ¿están ustedes cansadas chicas? ellas volvieron a verme sorprendidas por la pregunta y una dijo si y la otra no al mismo tiempo, Lucho interrumpió, decídanse me siguen o se quedan a descansar, bueno yo te sigo dije, Javier dijo lo mismo, Pedro hagan lo que deseen, yo estoy a morir de cansancio, he manejado casi 12 horas y estoy muerto, así es que vallan donde quieran, adiós, para esto ya estábamos en la puerta de un hostal todo viejo y mal arreglado, las chicas hicieron su gesto de repulsión típico, a sabiendas que si o si tomaríamos este hotelucho barato, total el dinero no lo podíamos estirar mas.
Javier, Lucho y yo después de dejar acomodados a los chicos en sus respectivas habitaciones nos cambiamos de ropa y nos fuimos de cacería como solía decir Pedro cuando salía en busca de alguna chica desconocida, lastima que esta vez no nos acompañó.
Bueno el lugar parecía muy tranquilo, no había ningún ruido, caminamos entre las casas por un pasadizo de tierra solidificada a base de agua, y con unos postes de luz que a las justas si alumbraban, al final del camino este, parecía haber una plazoleta en el cual veíamos movimiento y hasta nos pareció ver una fiesta, Javier nos apresuraba el paso y nos predisponía a tomar unas cervecitas, Lucho animoso exageraba en sus deseos con alguna de la provincianas, decía que las selváticas eran insaciables y cosas por el estilo, yo me limitaba a escucharlos y a afirmar algunas de sus ideas e hipótesis, al cabo de unos segundos ya estábamos en la plazoleta y efectivamente había gente reunida en bancas y algunas tiendecitas alrededor de la plaza con sus mesas de madera todas rusticas y con un par de maltrechos cuerpos humanos encima de ellas, que a las justas si levantaban los ojos para vernos pasar, la música era típica de la zona, las famosas teknocumbias o algo similar, nuestro afán de diversión se fue debilitando poco a poco, al darnos cuento que lo único que veíamos eran viejos cuarentones y señoras, mas no había ni una sala chica de nuestra edad y mucho menos una discoteca en donde encontrarlas, Javier preguntaba a cada persona que encontraba sobre algún lugar en el cual podamos bailar música de nuestra edad, pero nadie daba razón, ya cansados de buscar nos metimos a un restaurante que parecía el mas amplio y limpio de la zona y esperamos que nos atiendan, en eso a empujones aparecieron dos chicas que parecían estar discutiendo por atendernos. Una de ellas que gano por un empujón que casi saca de su sitio las caderas a su amiga, nos pregunto que si deseábamos algo, Lucho la miro coquetamente y le dijo que lo que deseábamos era una mujer al horno bien servida en fuente de plata, Javier y yo empezamos a reír y la chica parecía confundida, en eso su amiga que parecía mayor interrumpió preguntando: - ¿ustedes no son de acá verdad? Y yo respondí: - así es, no lo somos,- venimos de Lima en busca de aventura y un lugar donde pasarla bien, ¿no conocen de alguno?, indague, las dos se miraron y se acercaron casi a nuestros oídos y poniendo sus manos en la boca dijeron muy despacio, salimos dentro de media hora espérennos y nosotras los llevamos, espérennos a la vuelta de la esquina y una de ellas con su mano nos señalo el lugar, mientras que una voz de mujer ya mayor se escuchaba gritándolas por sus nombres: Marcia, Rosa a trabajar ¿que tanto hacen allí? y las dos como si fuesen unos robots se dirigieron a la voz sin siquiera despedirse de nosotros, Lucho dijo muy bajo: debe ser su mamá, como va a ser su mamá si dicen que salen de trabajar mas tarde dijo Javier, no importa quien sea dije yo, la cosa es que las tiene bien adiestradas, bueno chicos parece que se nos hizo la noche interrumpió Javier, así parece afirme, y nos salimos del restaurante después de consumir unos sándwich de pollo y tomar unos cafés calientes.

Estábamos parados ya como veinte minutos en un muro que estaba a la vuelta del restaurante, y cada persona que pasaba nos miraba como bichos raros, de pies a cabeza Javier y Lucho cada cierto rato asomaban la cabeza a ver si ya salían mientras yo pensaba en el lugar al que nos podían llevar, gire mi cabeza hacia Javier y le dije: cuando preguntaste a la gente mayor del pueblo que si había un lugar para jóvenes acá, ¿qué te respondieron? Javier me miro y luego de pensar unos segundo respondió, no estarás pensando que esas inofensivas criaturitas nos vayan a tender una trampa verdad? Quien sabe dije yo, aquí no conocemos a nadie y la verdad que es mejor estar prevenidos que luego arrepentirnos, Lucho y sus hipótesis nuevamente y que tal si son casadas y nos llevan con sus maridos para que nos roben, o quizás nos duermen y nos roban, jajajaja... empezamos a reír, cuando fuimos interrumpidos por las dulces chicas que parecían otras con sus vestiditos anchos y cortos y su carita pintada a medias, no parecían las que vimos en el restaurante, Javier se acerco sin mediar palabras a una de ellas y le dio un beso en la mejilla diciendo me llamo Javier, luego empujo a Lucho y le dijo el es Lucho, este se acerco también a darle un beso en la mejilla, acto seguido me acerque yo y también les acerté su respectivo beso, las chicas parecían anonadadas con nosotros, sus rostros parecían como si hubiesen visto unos ángeles o quizás demonios quien sabe la verdad es que se nos colgaron de los brazos y nos propusieron ir a una fiesta que se estaba organizando por el cumpleaños de una de sus amigas en un barrio aledaño al lugar, en el trayecto a la fiesta ellas nos preguntaban muchas cosas, como: que edad tienes, donde viven, como es Lima, etc, Javier tenia a una de ellas bien abrazada y de rato en rato se retrasaban mientras Lucho y yo regíamos a la otra, ella se sentía halagada y no cedía con ninguno de los dos por mantenernos a ambos en ese cortejar constante, Marcia una de las chicas la que estaba con Javier dijo casi balbuceando pues Javier no la dejaba ni dos segundos, - ya llegamos chicos, y efectivamente estábamos a unos pasos de una casa con las luces encendidas y música adentro, la casa parecía ser la mejor que habíamos visto hasta el momento, era de material noble y tenia dos pisos construidos y el tercero a medio construir, Rosa que era la chica que venia a nuestro lado corrió hacia la puerta a tocar el timbre, nosotros nos sentíamos un poco introvertidos pero Javier estaba de lo mas optimista, cuando abrieron la puerta salió una chica bajita con trenzas a los lados de la cabeza con un faldón largo, parecía ser típica de la Sierra del Perú, imaginamos que era la sirvienta, nos hizo pasar, Javier fue el primero en entrar, Marcia lo tenia bien entrelazado entre sus brazos, por otra parte Rosa nos cogió a Lucho y a mi de las manos y nos jalo hacia adentro casi corriendo, cuando entramos la gente estaba bailando y las chicas voltearon a vernos, nuevamente en esa forma como si fuésemos bichos raros, y los hombres de la fiesta nos echaron un vistazo de pies a cabeza y nos ignoraron, Rosa llamo un grupo de chicas que estaban en un rinconcito, para presentárnoslas, las muchachitas se acercaron nos besaron en la mejillas y comenzaron su respectivo interrogatorio, fue difícil tener que repetir lo mismo multiplicado por diez aproximadamente, hasta que una de las chicas me jalo del brazo a bailar una pieza de la cual no sabia mucho, intuitivamente imitaba los pasos de un joven que estaba a mi lado, la chica me miraba fijamente a los ojos esperando una reacción de mi parte, pero por algún motivo yo no cedía como podía haberlo echo antes en Lima con cualquier otra chica que me mirase de esa forma tan provocativa, solo me limitaba a bailar y esquivar su mirada, cuando eche un vistazo entre el publico para ver a Javier y Lucho me di con la sorpresa que ya no estaban, busque por buen rato mientras acababa la canción hasta que le pregunte a la chica con la que bailaba, no veo a mis compañeros, ¿sabes donde pueden estar? Ella giro la cabeza hacia el lugar en el que estaban antes de ponernos a bailar y me dijo: - a lo mejor están afuera en el granero, ¿y que hay allá? Pregunte, pues mucha paja seca y algunos caballos, jajaja.... empezó a reír sarcásticamente, la canción que bailábamos termino y pidiéndole disculpas me retire a buscar a mis amigos, me sentía indignado por su proceder, me habían dejado solo en medio de un montón de miradas desconocidas con intenciones agresivas hacia mi persona, me sentí como un lunar en medio de la fiesta, camine hacia la puerta de salida rápidamente, en eso uno de los chicos que estaba en la fiesta tropezó conmigo y cayo al suelo, parecía estar ebrio, en ese instante por mi mente solo pasaron unas palabras ¡maldición lo que faltaba! El tipo me miro desde el suelo con odio parecía que toda la fiesta me había puesto los ojos encima en especial los hombres, a mis espaldas; podía oír las hipótesis de cada uno, el lo empujo, creo que quiere pelea, es Quique al que a empujado etc. A lo único que atine fue a darle la mano y a llamarlo por su nombre, el cual había escuchado casualmente: ¡ hey Quique ten cuidado hombre, vamos párate! Quique que estaba totalmente ebrio se paró me puso su pesado brazo al cuello y me dijo en tono entrecortado: ¡salud por eso pues! Y me jaloneo hacia un lado poniéndome la cerveza por el rostro, dentro de mí un suspiro de alivio, y el publico nuevamente volvió a lo que estaba haciendo, a bailar.

Mi problema ahora era sacarme de encima a este borracho, lo senté en una mesa y le dije que traería una cerveza, pero el dijo - no te preocupes hermano, yo la pido por ti - espera, nuevamente yo insistí, ¡no!, no te preocupes yo la traigo, - pero regresas e dijo el borrachín, - si no te preocupes afirme,- y así me aleje de él. Apresure el paso hacia la puerta de salida, y ya llegando se me pego nuevamente esta chica con la que había estado bailando antes, me cogió de un brazo para llevarme al medio nuevamente pero la mire a los ojos y en tono firme le dije, acompáñame afuera, ella se me quedo viendo y una sonrisa nació entre tímida y sarcástica en su rostro, empuje la puerta y salimos. Una vez afuera le pedí que me diga donde estaba el granero, y ella me miro sonriente y me dijo eres muy rápido no?- ¿todos los Limeños son así?, me confundió por un segundo pues no entendí a lo que se refería, luego de captar la idea, me reí y le dije, ¡no!, no es lo que imaginas solo estoy buscando a mis amigos y tu me dijiste que estaban en el granero por eso te preguntaba donde esta, ella comenzó a reír y a reír sin parar, y yo sin comprender el porque de su risa, se calmo un poco y me dijo, - yo no fui quien te dijo lo del granero, de echo fue mi hermana gemela- y continuo riéndose, al fin comprendía todo; pero mi urgencia por hallar a mis compañeros seguía siendo la misma, insistí en preguntarle por el granero, ella me guió hasta el lugar; adentro se podían ver las luces encendidas y algunas siluetas moviéndose en diferentes direcciones, acelere el paso, me sentía irritado por su actitud, la chica que iba conmigo trataba de seguirme el paso, empuje la enorme puerta de madera sin antes tocar a ella, adentro escuche unos gritos de sorpresa, y cuando entre hay estaban Lucho y Javier con un grupo de chicas todos formando un circulo alrededor de una botella la cual giraba en el piso, Javier estaba sin camisa y una de las chicas estaba en ropa intima, al verme se sonrojo y se cubrió con su ropa que yacía tirada a un lado de ella, Lucho se incorporo y saludándome con la mano me propuso unirme al juego, la chica que me acompañaba tenia los ojos abiertos como si hubiese visto un muerto o algo así, Javier con un cigarro en la mano invitaba a la chica que estaba conmigo, yo puse cara de irritado y me negué a participar de su juego, llame a un lado a Javier y con deseos de hacerle entender su actitud comencé a narrarle lo que paso con ese tal Quique y el peligro que hubiese corrido si se me venían encima sus compañeros, pero el parecía estar en otras, pues poco le intereso mi situación, lo mismo hice con Lucho pero obtuve resultados frustrantes, el grupo se completo con la participación de la chica que yo lleve y por supuesto conmigo, las horas avanzaban y el juego parecía no tener final, las carcajadas y las pifiaderas por los atributos y falta de ellos no se hacían esperar, las cervezas iban y venían y los mandatos de este juego se hacían cada vez mas comprometedores, Javier una vez mas había desaparecido con una de las chicas y Lucho y yo casi sin poder pararnos de lo ebrios que nos encontrábamos, las chicas casi en su totalidad desnudas y en el mismo estado que nosotros, cuando una de ellas pregunto: chicos y ¿cual es el motivo de su visita a Chachapoyas?, yo casi sin poder hablar dije: - hemos venido a buscar una casa abandonada de un familiar de Pedro que esta en un lugar cercano acá creo que es Chillo y la casa es de los Marques, familia de nuestro amigo Pedro las chicas se miraron entre si y parecían haber perdido la borrachera por completo, una de ellas volvió a preguntar, ¿la casa de los Marques? ¿existe aun un Marques vivo entre ustedes? pues si, respondió Lucho, el esta en el Hotel ahora con unas amigas nuestras, las chicas comenzaron a vestirse y se pusieron de pie, llamaron a Marcia que estaba con Javier a la vuelta de donde nos hallábamos nosotros, esta se acerco a ellas y pregunto que pasaba, son amigos de los Marques dijeron todas a Marcia, ella se tapo la boca y abrió los ojos casi desorbitadamente, acto seguido sacudió su ropa y nos dejaron hay perplejos con las palabras de confusión en la boca, Javier salía de la vuelta sacudiendo también su ropa y nos miro confundido, ¿que paso? nos dijo mirándonos hay sentados con la mirada en la puerta de la salida, no lo se dije yo, solo les dije cual era el motivo de nuestro viaje y parece que conocen muy bien esa casa, a lo mejor no es nada buena esa casa decía Lucho, Javier como siempre optimista eso quiere decir que nuestra búsqueda de aventura esta tomando forma, ¿no se dan cuenta de lo intrigante que es ahora ir hacia esa casa?, quizás algo extraño nos espere allá, bueno pues, dije levantándome del piso, vamos al hotel muchachos, esto me asusta, esta bien dijo Lucho, vamos pues.
Camino al hotel, Lucho y yo íbamos abrazados para sostenernos el uno al otro para no caer rendidos al suelo, mientras Javier que parecía estar como nuevo iba tarareando una canción delante nuestro, llegamos a la plaza central y la gente se metían a sus casas como si nos tuvieran miedo, cuando llegamos al Hotel tocamos la puerta y el encargado nos atendió muy amablemente, nos guió a nuestras habitaciones y nos dejo hay, yo toque la puerta de Pedro para despertarlo pero parecía no querer abrir, luego fui a la de las chicas y tampoco respondieron, finalmente decidí ir a mi habitación y me deje caer sobre la cama cuando ya la mañana con su luz tenue asomaba a mi ventana.
Cuando desperté estaba aun con la ropa de la noche anterior, y tenia un dolor de cabeza insoportable, salí de mi cuarto en busca de una bebida helada, me dirigí al cuarto de Pedro nuevamente y toque la puerta dos veces, sentí movimientos dentro, y luego el seguro de la puerta, Pedro me miro a la cara y me dijo: Hombre tienes cara de haber tomado a morir, ¿dónde estuvieron ayer?, cuéntame, me senté en su cama y empecé a narrarle todo lo acontecido sin obviar detalles, inclusive lo intrépido que fue Javier y el final, cuando las chicas se fueron a consecuencia de la pregunta que nos hicieran con respecto a la casa de sus parientes, Pedro parecía interesando en esa parte y me pidió que repita nuevamente como fue que reaccionaron las chicas al escucharme mencionar la casa de los Marques, cuando por fin se sintió satisfecho decidió levantar a todos para ir a almorzar algo y luego emprender el viaje a Chillo en busca de la casa abandonada de los Marques.

Las caras de Javier y Lucho me daban una idea de cómo se veía la mía, Ángel se sentó a mi lado en la mesa, Clara como de costumbre al lado de Javier y Lucho cerca de Pedro, Clara comenzó a indagar sobre que es lo que habíamos hecho la noche anterior y Lucho sin escatimar en sus sentimientos por Javier le contó todo, Javier solo se limitaba a tomar una sopa de cabeza de cordero que había pedido, la cual decía que era una levanta muertos, yo miraba los distintos tonos que tomaba la carita dulce de Clara, y los gestos entre risa y pena al mismo tiempo, Ángel me miraba nuevamente fijamente a los ojos en busca de algo que no podía descubrir aun, luego por fin separo sus carnosos labios para decir algo, que yo esperaba fuese lo que venia tratando de decirme ya tiempo atrás, pero no fue así, ella pregunto: - y tu Gian ¿que hacías? cuéntame - pues bueno dije, estaba también el la fiesta, casi me peleo por culpa de un borrachín que se tropezó conmigo mientras mis queridos amigos jugaban a la botella borracha en el granero; - como y no te uniste luego a ellos interrumpió nuevamente Ángel,- si así lo hice, respondí sintiéndome presionado por la pregunta, Ángel y Clara seguían poniéndose al tanto de lo sucedido mientras Pedro observaba silenciosamente nuestras narraciones, luego llegue a la parte en la que hablábamos de la casa abandonada y Clara dijo: ósea que la familia de los Marques es muy conocida acá verdad, ¿tu que opinas Pedro?, indago Clara, pues que debemos averiguar que tan conocidos fueron dijo él.

Salimos en busca de alguien que nos guié hasta Chillo, que era el lugar donde encontraríamos la casa abandonada, a cada persona que yo me acercaba a preguntarle sobre esta casa se me escondía o me tiraba la puerta prácticamente en la cara, decidí entonces no mencionar la casa y en buscar alguien que nos guiara a Chillo, por fin encontré un joven de mi edad mas o menos sin zapatos con unos baldes que colgaban de los extremos de un largo palo atravesado entre sus brazos y espalda, que parecían llenos de leche fresca de vaca, el cual me dijo que nos llevaría si esperábamos a que termine de trasladar los baldes, para no perder mas tiempo llame a los demás y ayudamos a trasladar los baldes al joven para terminar mas rápido, una ves acabada su labor lo acompañamos a su casa, donde tuvimos que esperar afuera, mientras el se cambiaba de ropa, las chicas no dejaban de observar su musculatura, parecían abstraídas en lo tosco de sus facciones y en sus manos callosas, Clara ponía ojitos de iguana soleada, muy chiquitos y apuñuscados cuando veía a este típico hombre de campo, mientras Javier le pasaba la mano por delante del rostro para hacerla volver en si, los demás reíamos a nuestras anchas, luego de una considerable espera salió Juanjo que era así como se llamaba este sujeto, con una camisa verde oscura con bolsillos amplios un pantalón corto, un par de hojotas una bolsa de tela cruzada a la cintura, una horqueta en la mano., un arco y flechas a la espalda y un machete cruzado a la cintura.

Nuevamente todos en el vehículo esta ves Lucho en la parte trasera, destronado por Juanjo que ahora iba al lado de Pedro indicándole el camino, Javier trataba de distraer la atención de Clara hacia él, pero no lo lograba, ella miraba constantemente por el retrovisor del auto a Juanjo quien respondía con la misma mirada a Clara, mientras Ángel codeaba a esta haciéndole señas con los ojos para que le coquetee a Juanjo, Lucho estaba a mis espaldas en la parte de atrás de la camioneta analizando como es que las mujeres pueden fijarse en un hombre como Juanjo, pues yo que a deducción propia determinaba mis ideas le explicaba que a lo mejor se debía pues por que era raro encontrar gente como él en Lima y era una atracción nueva para ellas, pero que pronto se les pasaría, creo que yo también empecé a sentir celos por Ángel, pues ya no me hacia caso cuando le hablaba, estaba en el juego del coqueteo con Juanjo.

Al cabo de dos horas en un rebotar continuo en la maltrecha pista de tierra y piedras llegamos a un pueblito pequeño con un letrero que decía: bienvenidos a Chillo, por fin nos desharíamos de Juanjo pensé, pero Pedro lo invito a quedarse con nosotros hasta que regresáramos a Chachapoyas, Juanjo sin pensarlo dos veces acepto, bien que eso era lo que en el fondo tenia planeado hacer, por supuesto que la mas feliz del grupo desde ese momento fue Clara la que se le pego como si fuese una lapa. Mientras, una vez más nuestro pequeño grupo rebelde de Javier, Lucho y yo, comenzamos a mirar en todas las direcciones en busca de emociones alternas, para perder de vista nuestro enojo con la decisión de Pedro, Angel dejo a los tórtolos solos un rato y se vino al lado nuestro, el primero en sacarle en cara su actitud de alcahuete fue Javier, y luego yo, ella se rió y le dijo, lo que pasa es que no te gusta que te den de tu propia medicina verdad? Y el agacho la cabeza y solo sonrió, Lucho dijo en tono sarcástico, una con otra hermano.
Pedro y yo estábamos analizando donde hospedarnos esa noche, el lugar era pequeño y no parecía haber hoteles donde quedarse, indagamos entre la gente del lugar pero no daban razón de alguno, entonces Pedro sin perder mas el tiempo pregunto a la gente sobre la casa que buscábamos pero la reacción fue la misma que en Chachapoyas, la gente no colaboraba, cuando Juanjo se dio cuenta de lo que buscábamos se asusto primero y trato de regresarse a Chachapoyas pero por las caricias de Clara se aguanto, y demostró valentía, nos llamo a todos al auto y nos contó una historia extraña, decía que la gente del pueblo temía a esa casa porque todas las personas que habían intentado vivir hay habían muerto de una manera extraña, y la ultima que sobrevivió ahora camina como loca por las calles de Chachapoyas viviendo de las limosnas de los demás, nos contó que Don Juan Antonio Marques el pariente lejano de Pedro el cual había sido dueño de esa casa había sido un eminente doctor de la zona, pero que sufría de una enfermedad extraña la cual no recordaba el nombre, pero los síntomas eran que se alteraba con facilidad y se le veía deambular por las noches como si estuviese loco. Al principio nadie tomo interés a este actuar del doctor, pero se fueron suscitando eventos lamentables en la comunidad tanto de Chillo, como de Chachapoyas, - Pedro interrumpió acaso la enfermedad de la que hablas es esquizofrenia?, si, así es dijo Juanjo, disculpen mi ignorancia, es que no la recordaba, pero es esa, escuche a un doctor decir que eso es lo que tenia, bueno continua dije yo, esta bien, dijo el, y continuo. El doctor Marqués atendía todo tipo de anomalías en la gente de este pueblo, desde simples resfríos hasta amputaciones de extremidades u órganos por alguna gangrena o picadura de serpiente, pero la esquizofrenia del doctor lo llevo a cometer diferentes locuras. En Chachapoyas desapareció una joven de aproximadamente 20 años, nadie supo que fue de ella, al año siguiente desapareció otra de casi la misma edad de Chillo, y así se suscitaron distintas desapariciones durante mucho tiempo, sin que nadie supiera quien era, se acuso a un muchacho de Chachapoyas de las desapariciones, pues se le encontró secuestrando a una joven , pero al juzgarlo la chica acepto ser su enamorada y haber planeado juntos la fuga, el caso quedo en nada nuevamente, nadie sospechaba del doctor Marques hasta ese entonces, pero un día un antiguo doctor que llego de Lima, decidió ir a la casa del doctor Marqués a visitarlo, pues parecía habían estudiado juntos en Lima, y al llegar a la casa de este y después de tocar varias veces la puerta y no hallarlo, decidió hacer tiempo hasta que llegara, y comenzó a pasear por los alrededores de la casa, al extremo derecho de la casa había un pozo en el que se almacenaba el agua, y al acercarse este doctor, percibió un olor a podrido, se aproximo al pozo y al fondo de este diviso lo que parecía un pie, creyó que alguien se había caído dentro, hasta inclusive creyó que se trataba del doctor Marques, pues nadie le había abierto la puerta, entonces regreso al pueblo a avisar a las autoridades para que lo ayudarán, y lo que encontraron ahí, fue 9 cuerpos, unos ya cadavéricos y otros en estado de descomposición, ahí estaban las chicas desaparecidas durante tanto tiempo, el macabro hallazgo llevo a la gente del pueblo a tomar la justicia en sus manos, apresaron al famoso hasta ese entonces doctor, y lo ajusticiaron a su manera, lo desnudaron , lo apalearon, lo vendaron, lo llevaron al bosque, lo bañaron en miel de abeja y lo amarraron a un árbol en el cual habitaban inzúlas, - ¿qué es eso? - Pregunto Clara, son unas hormigas enormes que suelen haber por estos lugares, respondió Juanjo, y prosiguió, como comprenderán, después de eso lo dejaron ahí morir tragado por las hormigas, y sus espeluznantes gritos se escucharon toda la tarde y parte de la noche, antes de silenciarse para siempre, cuando revisaron la casa, encontraron algunas pertenencias del doctor, y partes humanas en el congelador, e indicios de haber cocinado a algunas de sus víctimas, parecía haberse vuelto antropófago, ahora han intentado vender la casa ya dos veces, y ambas veces los inquilinos han muerto de manera muy extraña, la gente de Chillo dice que en esa casa aun habita el espíritu maligno del doctor Marqués, y ya dejaron de ponerla en venta, esta totalmente abandonada, es más, nadie se acerca hasta el día de hoy por allá, y no se por que ustedes ahora vienen con la loca idea de visitarla.

Obviamente nuestros rostros se mezclaban con intrepidez, entre el temor y el asombro, Javier con la mano en la frente tratando de concentrarse para decir algo que no terminaba de brotar de su boca, Lucho simplemente con ese rostro inmutable que lo caracterizaba, pero al mismo tiempo un tanto de desconcierto asomaba en el, Pedro tenia una imagen entre asombro, temor, pero al mismo tiempo uno de las esquinas de la boca quería estirarse apoyando la risa sarcástica que se asomaba labil y muy bien disimulada, Clara y Angel tenían las manos en la boca, ambas con los ojos desorbitados, sin saber que hacer, salir corriendo de inmediato de ese lugar o esperar que nosotros decidamos, y yo, la verdad no se que cara tendría, pero me sentía algo asustado, si ya habían fallecido dos familias que alquilaron esa casa, pues que hacíamos ahí , 6 personas de ciudad metidos en un lugar que no conocíamos y peor queriendo meternos en una casa que realmente tenia historia, y que historia caray, pero en fin, ya veríamos los resultados de toda esta historia.

Juanjo nos volvió a todos a la realidad, ¡hey muchachos!, Pedro reacciono primero, - que tal historia hombre- la verdad la gente fantasea bastante por estos lugares di?, Juanjo lo miro a los ojos como diciendo internamente, ¿parezco mentiroso o fantasioso?, pero no fue eso lo que dijo, sino, entonces que?, vamos a la casa o ya no?, Lucho como siempre me miro a mi, y yo a Angel y esta a Clara hasta regresar nuevamente la mirada a Pedro, quien como ya tenia planeado dijo, bueno, es una buena historia, pero ver para creer este es mi refrán favorito, vamos muchachos, la aventura recién comienza, nadie silbó ni grito como en un principio al empezar el viaje, la felicidad se había borrado de nuestros rostros para siempre quizás, pero tampoco dijimos que no, y el silencio otorga.
El silencio duro buen rato antes de que Clara nuevamente retomara el tema de la casa con Juanjo, quien estaba sentado a su lado en la parte de atrás esta vez, dime, ¿de que murió la gente que habitaba esa casa? Esa que dijiste la alquilo al final, ah esa, pues aun no lo sabemos simplemente los encontramos muertos en esa casa, después de oírlos gritar en la noche anterior como si algo los estuviese matando o algo, pero el pueblo aquí no se mete con los problemas de los demás, eso es algo seguro, tu aquí te puedes morir delante de ellos y ni siquiera se acercan a levantarte, es algo raro pero cierto, pero cosa rara, las hijas mujeres de la ultima familia, nunca aparecieron, aun las buscan pero nada de nada, en esta parte interrumpió Angel, dime Juanjo, después de que dejaran al doctor ser comido por las hormigas, alguien fue a ver sus restos ahí donde lo dejaron morir?, la verdad no lo se, esa parte de la historio ya no me la contaron, ¿que tratas de insinuar Angel?, preguntó Lucho, ¿crees que podría aun estar vivo? Dije yo, imposible, acoto Juanjo, esto fue hace mucho tiempo, ya habría muerto de vejez al menos, y a parte ya no desapareció ni una sola chica del pueblo, excepto esas dos de esa familia, pero fue dentro de la casa, ya basta dijo Pedro, deja esas estupideces para luego Juanjo, estas asustando a las chicas, pero es que es importante dije yo, no crees que merecemos saber todo de tu pariente ese, déjalo terminar hombre, estos datos son importantes. Esta bien, pero dejen ya de creerse todo lo que dice este huevas, recuerden que en los pueblos tienden a exagerar las cosas, no todo lo que dice es al pie de la letra, Juanjo se sintió ofendido y no quiso hablar mas del caso, solo hablaba de rato en rato para indicar el camino hacia la casa, en cierta parte tuvimos que bajar del vehículo, y con las mochilas a la espalda, nos internamos en la selva, el acceso a la casa ahora estaba cubierta de árboles y ramas que hacían intransitable el camino, Juanjo con machete en mano habría paso para nosotros, llego un momento en que el sol desapareció por encima de las copas de los árboles, y las formas caprichosas de estos, escarapelaban el cuerpo, como fuimos avanzando las chicas pidieron un descanso, pues ya teníamos buen tiempo internados y parecía dábamos vuelta en circulo, Juanjo dijo que faltaba poco ya, pero en estos casos, las mujeres mandan, en el descanso Juanjo con intención de impresionar a Clara le hizo una demostración de su puntería con arco y flecha, apunto sin demorar mucho en hacerlo hacia una rama de la cual colgaba un fruto silvestre y lo hizo caer, obviamente, clara aplaudió y le salto encima, mientras Javier ensayaba una sonrisita burlona acompañado de muecas a sus espaldas, luego deleitaronse ambos con el frutito ese que apenas si entraba en una boca y querían comerlo entre ambos, Javier estaba que le hervía la sangre, pero tenia que aguantárselas hasta que llagáramos a la famosa casa y poderse deshacer de una vez por todas de este payaso fortachón. Después de un descanso decidimos continuar, al cabo de un pequeño trecho por fin Juanjo diviso la casa entre unos árboles y nos animo a tomar valor, a sacar fuerzas de nuestra flaqueza e impulsarnos de una vez por todas hasta esta, Angel y Clara vivían el mismo placer por lo desconocido que nosotros, pero no se podía negar que jamas habían tenido algún encuentro con espíritus o algo maligno, la verdad me sentía algo responsable por tenerlas a nuestro lado, y no es que sea algún sentimiento machista, pero la verdad la mujer es mas sensible a eventos de esta magnitud, aunque a la hora de la hora hasta los hombres nos puede hacer perder los papeles un fantasma o cosa por el estilo.

Describir la casa tomaría gran parte de estos escritos, pero me ceñiré a una ligera impresión que creo, causo a todos nosotros, en resumen esta era realmente tenebrosa, cubierta toda ella de ramas por todas partes, ventanas rotas, avejentada por el paso del tiempo, la cerca que aparentemente alguna vez fue de color blanco, ahora estaba hecha pedazos y el blanco de esta brillaba por su ausencia, pequeñas porciones demostraban que fue de ese color en algún tiempo, la puerta de madera tallada, dos ángeles entrecruzados, una obra de arte en realidad, el color de la fachada no sabría ni sabré hasta el momento cual era, estaba cubierta en su totalidad de tierra, y como repito, el aspecto de esta era tétrica, por alguna razón nos detuvimos todos en seco, creo que movidos por el temor de lo escuchado antes a Juanjo, con respecto a los asesinatos y todo eso, no quedamos ahí parados sin saber que hacer, solo mirándola casi boquiabiertos, Angel se aferro a mi brazo en un instinto de seguridad, clara miraba la casa y su mirada se perdía mas allá de esta, Javier, Pedro y Lucho, no dejaban de girar sus ojos por todos los alrededores de esta, por fin Juanjo dijo; esta es la casa de los Marqués, están ustedes atendidos amigos, hasta aquí llego yo, fue un placer conocerlos, espero verlos pronto, , espera , espera, le dije yo, como que ya te vas, ¿y quien nos sacara de este lugar cuando nos queramos ir?, Pedro y Javier giraron en el acto y pusieron la misma cara de interrogante que yo tenia, Juanjo respondió pausadamente, miren yo les prometí traerlos hasta acá, y ya cumplí, si desean los vengo a recoger cuando ustedes lo deseen, pero no puedo quedarme, de verdad que no puedo aunque quisiera, esto ultimo lo dijo, mirando fijamente a los ojos a Clara, la que se sonrojo y agacho la cabeza, a eso voy, dije yo, yo no te pedía que te quedes solo que nos sacaras de acá cuando menos dentro de un par de días, esta bien respondió Juanjo, yo regreso pasado mañana a eso de las.... y Javier dijo, en la en la mañana, lo mas temprano que se pueda estaría bien, ok, esta bien, a esa hora vengo entonces, bien, entonces hasta la vista chicos, ok bye, cuídate mucho, y gracias eh, dije yo, Pedro y los otros de la misma manera, cada uno se despidió, con un apretón de manos en el caso de los hombre y un beso en la mejilla Angel, pero Clara lo acompaño hasta cierta parte del trayecto por el que habíamos llegado y luego se quedo sabe dios haciendo que, ahí adentro entra la maleza de la selva, pero no se apresuraba en regresar, hasta que Javier indignado por la falta de respeto, la llamo con voz enérgica por su nombre, ¡Claraaaa date prisa pues, ya esta anocheciendo! Y solo así fue que Clara broto de entra los árboles, nuevamente hacia nosotros, una vez todos juntos, nos acercamos sigilosamente hasta la puerta de entrada, nadie se atrevía aun a empujarla, ya que tocar estaría demás, no había nadie dentro, o si?, bueno por fin Lucho empujo la puerta, y ese sonido de bisagras oxidadas o en desuso, acompañó a esta, mientras se abría, entramos lentamente, como caminando sobre un espacio minado, midiendo la presión de nuestros pasos sobre el piso de madera en gran parte desecho por la erosión del tiempo, las chicas estaban aun afuera, esperando que les demos la señal para que puedan entrar, llegamos al medio del salón, aun habían algunos muebles que pudieron haber pertenecido al doctor o quizás a la ultima familia que la habitó, a la mano derecha me llamo la atención un reloj antiguo de péndulo, esos altos bien decorados, artesanales en madera con aplicaciones de pan de oro, los muebles aun cubiertos con sabanas blancas, una escalera que daba a un segundo piso, al fondo una especie de chimenea, las ventanas cerradas a excepción de una al final, la que permitía que se vean todas las cosas dentro, Javier llamo a las chicas y las invito a pasar, una vez todos adentro, abrimos todas las ventanas, y descubrimos los muebles, buscamos algo con que limpiar la tierra del suelo y teniendo ya casi todo en orden, nos sentamos a descansar en los muebles, como siempre Angel a mi lado, lucho con Pedro y Clara ahora si, con Javier, no parecía tan tenebrosa como decían la gente del pueblo ahora que la habíamos limpiado, claro no del todo pero al menos algo.

Al fin empezamos a ponernos de acuerdo en que íbamos a comer, pues la verdad con tanto ajetreo habíamos dejado de lado el arte culinario, Clara y Angel decidieron preparar unos sándwich, mientras yo servia los refrescos, eso comeríamos ese día, pues al día siguiente estaríamos en el pueblo para ir a un buen restaurante y vengarnos de este día de hoy, pusimos todo sobre una mesa que estaba en medio de los sillones y empezamos a repartir los panes con atún y otros con queso, no nos llenamos, pero al menos mitigamos el hambre.
Tras haber comido, sacamos algunas cervezas que teníamos en las maletas y empezamos a brindar por la aventura de haber llegado hasta ese lugar, lo cual ya era bastante mérito, Javier pregunto en medio del segundo vaso de cerveza, ¿de que habrán muerto las personas que habitaron por ultima vez la casa eh?, no lo se, respondió Clara, pero Juanjo creo que tampoco lo sabia, que raro verdad, dije yo, y en eso uno de los cuadros que estaba colgado en la pare a la derecha de donde nos encontrábamos, fue a dar al piso haciendo un estruendoso sonido, por supuesto que todos saltamos de nuestros lugares y mas que nada las chicas, quienes acompañaron todo esto con un grito desgarrador, es solo un cuadro, exclamo Pedro, que extraño que se caiga verdad? Dijo lucho, No, no es raro siguió Javier, eso pasa en las casas viejas también, no se asusten, pero no todos nos quedamos tranquilos después de ese suceso.

La noche vencía al atardecer, y la luz abandonaba por completo la casa, teníamos algunas velas y linternas, pero esto hacia más tenebroso el espectáculo, todos estabamos juntos unos a otros, habíamos acomodado los Slepin, en el suelo y nos cubríamos con unas colchas que habíamos llevado, de tal manera que todos estemos relativamente juntos, hasta ahora a nadie se le había ocurrido subir al segundo piso, por nada, y tampoco queríamos en realidad hacerlo, a lucho se le ocurrió una idea macabra en realidad, hey muchachos aquí no va a suceder nada, que les parece si jugamos a la ouija, estas loco respondieron en el acto las chicas, eso no, y yo interrogue, ¿y con que piensas jugar la ouija, acaso trajiste una?, si, si traje, dijo Lucho, no por favor no hagamos eso, dijo Angel, esta bien amor, esta bien, no lo aremos ok, le respondí, que miedosas caray, dijo Pedro, y en ese mismo instante sonó la puerta de la cocina, como si alguien la estuviese abriendo, con ese típico sonido de películas de terror, todos nos apachurramos unos contra otros y el grito fue colectivo, nos quedamos metidos debajo de las colchas un buen rato, como si estas nos pudiesen proteger de quien fuera el que ocasionaba ese ruido, hasta que ya sofocados de calor, uno a uno fue sacando la cabeza de debajo de estas y argumentamos que podría haber sido el viento simplemente, el ambiente se estaba poniendo tenso, cada vez mas sentías la presencia de que algo estaba ahí mirándote de alguna parte pero no podías identificar de que se trataba, eso era miedo total, miedo colectivo, y si creemos en la energía, pues podríamos decir que nuestras mentes estaban creando algo paranormal en ese mismo instante, la vela que estaba cerca de la cocina se apago, luego la que estaba en la sala, mientras todos observábamos como sucedía, apretujados unos a otros, era como si algo estuviese avanzando hacia nosotros, y a su paso apagara las velas, agarre lentamente la linterna y de golpe alumbre hacia el lugar en el que se apago la ultima vela, y no había nada ni nadie, gire la linterna en torno nuestro, y no había nada, es el viento, repitió Lucho esta vez, no nos traumemos chicos, ya basta de cobardías, párense si, vamos a tomar unas cervezas más y nos echamos a dormir definitivamente ok, no todos eran participes de esa idea, pero la acatamos, nos pusimos a contar historias , cuentos, algunas poesías mías, y a recordar de viajes pasados, y en eso alguien me soplo muy despacio en el cuello, no podría decir que era el viento, pues el soplo fue muy bien dirigido, como un hilito de viento, sentí como todo el cuerpo se me escarapelo, pero solo atine a mover los hombros y encogerlos hacia mi cuello, Clara pregunto, ¿que te pasa? , yo respondí, nada, solo fue un escalofrío, no te asustes, luego un ruido, Shi........, silencio, escucharon eso, que? Preguntaron los demás, Shii..., escuchen, sonaba como si alguien estuviese arrastrando unas cadenas arriba en el segundo piso, ¡Dios, que es eso!, silencio por favor, Angel estaba adherida a mi brazo como si eso la protegiese del terror que estaba sintiendo, Pedro dijo, larguémonos de aquí ahora mismo, a donde piensas ir eh?, acaso sabes como salir de acá, basta carajo, dijo Lucho, si eso son fantasmas, que michi nos pueden hacer, déjense de mariconadas, son solo sonidos ok, y empezó a mandar improperios hacia la nada, como para espantar a los supuestos fantasmas, parece que dieron resultados, pues el ruido desapareció, al menos por unos momentos, estabamos aun en un silencio masoquista, y ya nada sonaba, solo el respirar agitado de Angel muy cerca de mis oídos, por fin nos fuimos calmando poco a poco, agarramos las linternas, una Pedro, otra Clara, otra Javier, y una yo, el ultimo brindis chicos, dijo Javier, todos agarramos las cervezas que estaban en el suelo y las levantamos para juntarlas en un brindis de ficticio valor, y cuando íbamos a juntar las latas, se abrió de golpe una ventana, y algo cayó rodando por las escaleras que daban al segundo piso, un grito desgarrador me tapo los oídos, y luego estabamos corriendo todos hacia la puerta de salida, las velas se apagaron de golpe, y nadie había prendido aun su linterna, la correteadera y los gritos nuestros, casi mezclados con llantos de Clara o Angel, no lo se, todos gritaban desesperados, hasta que se prendió la primera linterna, creo que fue la de Pedro, corrí hacia ella, de mi mano aun tenia cogida a Angel, la cual agarre en el momento de pararme, o fue ella que me cogió a mi?, no lo se, lo único era que estabamos corriendo despavoridos, pero juntos. Corrimos hacia la luz de la linterna y cuando llegamos ya no estaba ahí, encendí la mía y alumbre hacia todas partes, no había nadie, solo estabamos ella y yo, comencé a gritar los nombres de cada uno, y no los podía ver, solo escuchaba que también ellos me respondían, entonces grite mas fuerte, ¡todos hacia la puerta principalll...!, y jalaba como trapo a la pobre Angel hacia la puerta principal, ya era víctima pues del pánico colectivo, al fin llegue a esta y cuando trate de abrirla no pude hacerlo, parecía estar trancada por fuera, los demás me empujaban sin darse cuenta que no se podía abrir, y yo gritaba, no se abre maldición, no se abre...., déjame intentarlo grito eufórico Lucho, luego Pedro también lo intentaba, pero nadie lo lograba, comenzamos a maldecir a quien fuera que nos este jugando semejante broma, pero nadie respondía, cálmense, cálmense por favor, decía Clara, ya pasó, ok, ya paso, si nos mantenemos unidos nada nos pasara ok, si tiene razón la apoyo Angel, ok, esta bien, esta bien, dijimos todos, ahora veamos como abrir esta puerta ok, busquemos con que, nos movíamos como si fuésemos uno solo, agarrados unos a otros, pero no veíamos nada, por mas que tres de las cuatro linternas estaban prendidas y alumbrábamos casi toda la sala, no encontrábamos algo con que abrir la maldita puerta, vamos a la cocina, vamos todos juntos, Javier alumbra la derecha, tu Clara a la izquierda, yo alumbraré hacia el frente, Angel no me soltaba el brazo para nada, empujamos la puerta de la cocina y buscábamos algo con que forzar la puerta al menos, y lo que veríamos ahí nos dejaría estupefactos, vimos a tres chicas en cuclillas llorando en una esquina, todas vestidas de blanco, casi traslúcidas, las piernas me temblaron y sentí a Ángel desvanecerse, se había desmayado, Pedro alumbro en esa dirección y ya no estaban, Lucho tartamudeaba, pero ninguno pudo correr o algo, fue como si el miedo nos hubiese neutralizado por completo, pero increíblemente la acción siguiente fue continuar con la búsqueda, mientras yo despertaba a Angel, la que despertó y me quedo mirando algo ida aun, se levanto miro hacia la misma esquina y preguntó ¿qué fue eso?, y con toda la naturalidad del mundo respondí, fueron fantasma , ella dijo casi suplicando, vámonos por favor, eso intentamos, interrumpió Javier, parecía que habíamos perdido el temor de un momento a otro, como si nuestro instinto de supervivencia hubiese roto la barrera del temor, encontramos un cuchillo oxidado, un hacha de picar carne y un palo de escoba, nos encaminamos hacia la puerta de salida nuevamente, la tensión nerviosa era en verdad aplastante, caminábamos y parecía como que nos observaban de todas partes, un quejido se escuchaba desde el segundo piso, un quejido de mujer, mas bien un sollozo, espeluznante pero inducía a piedad, a lastima, increíblemente nada nos perturbo, solo Lucho que decía maldición lo que faltaba.
Ya en la puerta intentábamos romperla, palanquearla, abrirla con el cuchillo y nada, era imposible, las ventanas, Angel decía, las ventanas, intentemos por las ventanas, todos en grupo corrimos hacia la mas cercana, y al abrirlas estaba embarrotada, jamás saldríamos de ahí, Clara se puso a llorar, Javier se acerco a ella, la abrazo, y la consolaba, mientras el sollozo en el segundo piso, se convirtió en un desgarrador grito, la verdad eso de que se te paran los pelos cuando sientes miedo, es muy cierto, pues los pelos los sentía erizados, muy erizados. Concluimos por decisión unánime, que no podríamos salir de ahí, hasta la mañana siguiente, que la única posibilidad era amanecer y ver la manera de salir de ahí o esperar a Juanjo, pues el llegaría muy temprano, ahora la situación se transformo aun más, ya no queríamos quedarnos en un solo lugar, sino investigar de donde procedían los ruidos y sollozos esos, las chicas no querían subir al segundo piso, pero al final las convencimos, y así nos encaminamos hacía allá, ellas con unas velas y nosotros con las linternas.
En el segundo piso, había una especie de pasadizo en el cual habían varias habitaciones, teníamos que ver la manera de pasar la noche haciendo tiempo, ya nos habíamos armado de valor y sabíamos o éramos consientes de que los fantasmas no nos podían hacer mas daño que el causarnos un susto, estabamos preparados para ver lo que sea, al menos eso creímos, empujamos la primera puerta, una cama de dos plazas puesta al medio de la habitación, al fondo una ventana con cortinas todas rotas y sucias, un tocador de esos antiguos con muchos cajones y un espejo partido a la mitad, parecía una habitación en buen estado al menos, solo un tanto sucia, nuevamente el sollozo no sacó de la realidad, y nos llevo a seguir con nuestra misión, avanzamos a la segunda habitación, abrimos la puerta he ingresamos en ella, un baño, amplio, con water de mayólica verde oscuro, piso blanco y la ducha con puertas corredizas de fibra de vidrio transparente color verde limón quizás, ahí tampoco había nada, avanzamos a la siguiente habitación, la empujamos y no abría, empujamos todos con fuerza y nada, Javier dijo, de ahí provenían los gritos muchachos, tenemos que abrirla como sea, alguien esta dentro, pero en eso el quejido sonó nuevamente, y definitivamente no procedía de ahí adentro, automáticamente dejamos la habitación esa y nos dirigimos a la contigua, al abrirla encontramos el espectro de una chica oculta entre las cortinas, parecía llorar pero no la podíamos ver por completo, los rayos de la luna llena en ese momento entraban a la habitación por un lado, y el otro quedaba a oscuras, estabamos perplejos, no sabíamos como actuar ante tal situación, Angel parecía quererme partir en dos el brazo del cual estaba prendida ya desde que empezó todo esto, Pedro miraba atónito, Lucho tenia la boca abierta, parecía que se le descolgaría la quijada en cualquier instante, Javier, tenia a Clara pegada al pecho tratando de ocultarla del fantasma, pregunte con algo de temor, y tartamudeando por supuesto, ¿por qué llora señorita?, esta voltio callando su llanto y dijo, aléjense de aquí, el esta acá, retírense de una vez, yo insistí, ¿a quien se refiere? Tienen que llevarse a las mujeres lejos de aquí, si no desean terminar como nosotras, ¿ustedes?, interrogue nuevamente, y de la mano derecha de la pared salieron tres chicas mas, todas espectros, unas sin brazos, otras con la cabeza colgado de un lado del cuello, y la que me hablaba me mostró el vientre con un orificio enorme, del cual parecía habían extraído todas las vísceras; no aguantamos el espectáculo, y tuvimos que salir corriendo, camino hacia las escaleras, por fin sentí mi brazo libre, como si Angel hubiese decidido por fin correr sin mi compañía, la verdad de esto me di cuenta cuando ya estaba a la altura de las escaleras que daban al primer piso, y grite, hey, hey, esperen, esperen, ¿dónde esta Angel, Pedro, dime esta ahí abajo?, No, no, aquí no esta, no la veo, aquí arriba tampoco esta, maldición, regresen acá, y empece a gritar su nombre, Angel, Angel, ¿dónde estas?, Angel... y nada no aparecía por ninguna parte, Lucho desesperado corrió hasta el cuarto en el que vimos a los fantasma, pero ya no encontró nada, entonces corrimos de habitación en habitación, sin hallar absolutamente nada, estábamos desesperados realmente, al menos después de los que nos dijeron los fantasmas con respecto a las chicas, Lucho regreso con la mala noticia, ella no estaba allá, Javier subía con Clara de la mano por las escaleras, y me interrogaron, como no estaba ella contigo caray, que pasó, ¿porqué la soltaste?, un momento dije, yo jamás la soltaría, solo en el afán de correr ella se desprendió de mi, no fue mi culpa, ya basta dijo Lucho, vamos a buscarla, estamos perdiendo el tiempo, esta bien dije, Javier, tu ve con Clara hacia el fondo, Lucho tu cuida las escaleras para que nadie salga por el pasadizo mientras buscamos las demás habitaciones, y así nos encaminamos habitación por habitación del pasadizo del segundo piso, sin encontrar obviamente nada, regresamos nuevamente donde se encontraba Lucho con evidente rostro de desazón, Lucho dijo, la única habitación que nos queda es aquella, la que no se puede abrir, si así es dijo Javier, intentemos abrirla, si vamos dijo Clara, avanzamos a paso agigantado hacia ella y empezamos a forcejearla, Pedro con su corpulencia le metía de empujones y nada, por su parte Clara intentaba meter por un extremo el cuchillo, tratando de ubicar la cerradura, y yo dije, Lucho, ven acompáñame ya se como abrirla, Lucho sin refutarme nada me siguió, fuimos hacia el baño de la casa y balanceando el water lo sacamos de su sitio, le arrancamos las tubería que ya se encontraban en mal estado y lo llevamos hacia la puerta que no se podía abrir, una ves frente a esta entre los cuatro hombres arrojamos con todas nuestras fuerzas el water contra la puerta, haciendo que una de las maderas se rajara por la mitad, al caer este al piso se rompió por la mitad, Lucho y Pedro levantaron los restos y los volvieron a lanzar, hasta que por fin se abrió un agujero que nos permitiría meter la mano para abrirla por dentro, me acerque y busque el seguro de esta, lo jale y por fin se abrió, el chirrido al abrirse esta ponía la piel como de gallina, adentro todo estaba a oscuras, la luna entraba muy sutilmente por entre las viejas cortinas que colgaban de una de las ventanas a nuestra derecha permitiéndonos ver con dificultad lo que allí había, las telas de araña formaban ya parte de el espeluznante aposento, el polvo por todas partes, y no había indicios de Ángel tampoco aquí, recién ahí sentí el temor a perderla para siempre, y me derrumbe emocionalmente, no pude aguantar que las lagrimas se me derramaran y grite con todas mis fuerzas su nombre, Ángellllllllllllll............ y me deje caer al suelo sollozando, Pedro me puso la mano en el hombro e intento consolarme, pero era inútil no podía controlar el dolor que sentía, se me venia a la mente aquellos fantasmas despedazados sin vísceras, sin brazos, con el cuello cortado, sabia que algo malo le estaba pasando, lo sentía, lo presentía.
Lucho, Javier y Clara se aproximaron también y se arrodillaron a mi lado, Clara también estaba llorando, no sabíamos que hacer, pero estando allí agachado note algo extraño, había una alfombra sobre el suelo pero a cierta distancia de donde me hallaba, esta estaba arrugada como si alguien la hubiera levantado y la hubiera tendido recién, automáticamente las lagrimas cesaron y me incorporé hacía ese lugar, levante la alfombra y ¡Bingooo! Había una puerta debajo, ante la mirada perpleja de todos la levante suavemente para no hacer ruido y debajo habían una escaleras, estas estaban a diferencia de las demás de la casa sin mucho polvo, casi limpias, todos me quedaron mirando y una sonrisa de esperanza asomo a sus rostros, rodemos entre todos el hueco y sin decirnos nada descendimos con velas y linternas encendidas, las escaleras emitían un ruido poco disimulador chillaban como madera apolillada, vieja, estas daban a un túnel que aparentemente estaba debajo de la casa, habíamos descendido el segundo piso y pasado el primero a través de estas escaleras de forma casi caracol, las cuales no se podían apreciar desde afuera ni desde el primer piso, estaban muy bien escondidas, el túnel tenia una serie de objetos regados por todo el suelo, cucharas, una mesa pequeña, algunos faroles antiguos pegados a las paredes del mismo, y ropa de mujer amontonada en diferentes partes, Clara no soltaba la mano de Javier, Pedro adelante con Lucho y yo al final alumbrado con la linterna, no era sofocante estar allí había una corriente de aire que entraba por alguna parte eso denotaba que este túnel tenia salida a alguna parte, seguimos avanzando sin decir palabra alguna y evitando hacer sonidos extraños que pudieran perturbar a aquel que tenia a Ángel, pero ya a cierta distancia la escuchamos quejarse parecía pedir auxilio, no se como pase entre todos sin siquiera tocarlos y ya estaba corriendo hacia el lugar de donde vino el sonido, hasta que una mano me cogió del hombro y me tapo la boca, me asuste no lo pude evitar e intente salarme como pude hasta que alumbrando con la linterna al rostro de quien me sujetaba y darme con la sorpresa de que se trataba de Lucho, que había corrido detrás de mí para evitar que cometa un error, al instante llagaban los demás agitados de tanto correr, me tranquilice pero mis últimos estertores me pedían correr hacia ella, me calmé poco a poco y los escuche, me pedían paciencia y actuar lentamente, teníamos que salvarla pero no podíamos hacernos notar.
Retomamos la marcha y podían ya escucharse murmullos, alguien hablaba en voz alta a otra persona, sabíamos que se trataba de Ángel y su posible raptor, teníamos que ser sigilosos en nuestro actuar.
El túnel terminaba en la entrada a un bosque, dentro de este no sabíamos a que lado estaba la casa ni que tan lejos podíamos estar de ella, pues habíamos caminado buen trecho. Por fin llegamos a la salida cubierta hábilmente con algunas ramas evidentemente para que nadie detecte desde fuera esta entrada, podía oírse los ahogados quejidos de Ángel y las palabras ya mas nítidas de alguien que parecía decir espere mucho tiempo para que alguien llegará hasta esta casa, me ahorraste el trabajo de tener que salir a buscar una victima mas, obviamente sentirás curiosidad por saber quien soy, pues dudo que lo sepas, pero tu muerte traerá vida, tu muerte me regresará los años perdidos, en esta noche de equinoccio estando la luna en posición correcta y vertiendo tu sangre en mi cuerpo, después de masticar un pedazo de tu corazón, dejare de envejecer como estos últimos años después de que esta maldita gente intentara matarme, ¡Si! Por mas que te asombre, llevo ya 180 años de vida y e descubierto la forma de hacerme inmortal, mi apariencia no es agradable para nadie y ahora siendo misógino puedo sin piedad acabar con tu vida y la de otras para levitar la muerte. Los ojos extremadamente abiertos de Ángel derramaban agónicas lagrimas de piedad mientras la mordaza ahogaba sus gritos y su desesperación.
Javier levanto suavemente las ramas de la entrada y colocándose en posición para sostenerla dejo salir a los demás, nos escondimos a las sombras del árbol mas cercano y esperamos que Javier nos dé el alcance, recién ahí pudimos aprecia la escalofriante escena, Ángel yacía tendida sobre una plataforma de madera, atada de pies y manos, amordazada, y contorsionándose para intentar fugar, mientras un hombre de apariencia desgarradora la asechaba con una especie de daga en la mano, la piel de este colgaba de los huesos, el rostro que apenas se apreciaba por la tenue caída de luz lunar por entre los frondoso árboles, las ropas desgarradas por el pasar del tiempo.
La pregunta era ¿quién diablos es este tipo? Nuevamente el monologo del hombre ante la angustia de Ángel, esperaré un nuevo equinoccio para evitar envejecer, ya casi estoy cerca de descubrir como hacer para regenerar mi carne, sabias acaso como esta maldita gente se quiso deshacer de mi?, no, no tienes ni la menor idea, pero jamás premeditaron que las sojas de mis ataduras cedería una ves las hormigas se comieran la piel de mis muñecas, así pude escapar de mi miserable supuesta muerte, no comprenderían que pasaba por una enfermedad de esquizofrenia, ¡no! No lo comprenderían, desde ahí e buscado la forma de curar mis llagas, el ácido formica de las hormigas no solo arde al picar, también cicatriza las heridas, eso no me permitió regenerar mi piel, y casi gritando prosiguió, pero me vengare, me vengaré de todo este maldito pueblo, no quedará una sola niña con vida, se los haré pagar así sea lo ultimo que tenga que hacer, y tu me ayudaras a lograrlo, solo necesito que la luna se encuentre en posición justo sobre ti, luego te abriré por la mitad y aun viva necesitaré tu corazón en agonía lleno de temor y odio a la vez, para poder llevar a cabo mi futura venganza.

La respuesta a la incógnita de todos estaba resuelta, aquel hombre no era mas que el mismo doctor Márquez, había sobrevivido a la muerte y parecía había descubierto la forma de mantenerse vivo a través de los años, aunque esta sea la forma menos adecuada para lograrlo, ahora era solo un maldito antropófago y asesino en serie.
Javier toco mi hombro y susurro a mi oído, ve por la derecha, Lucho y yo iremos por la izquierda, Clara y Pedro busque algo con que golpearlo, esta bien. dije, y me encamine por entre los árboles hacia la derecha, y al mirar hacia atrás vi como cada uno se perdía por entre la oscuridad de la noche, la luna ya cubría hasta las rodilla a la pobre Ángel y seguí su ascenso, mientras el doctor Márquez la cogió de los cabellos y decía, mírame a los ojos, mírame a los ojos, que mi rostro se refleje en tus pupilas, déjame ser lo ultimo que mires, ahora , ¡Sí! ahora es el momento, ya la luna está en posición, el momento a llegado, levanto la daga para hundirla en el vientre de Ángel cuando un golpe seco acabo con el monologo y un sonido metálico dio contra una piedra al costado de la plataforma de madera, luego el cuerpo inerte de Márquez caía como un saco de papas al piso, la mano hábil de Lucho desataba los pies de Ángel y yo quitaba la mordaza, un grito ahogado salió de su boca, y las lagrimas brotaban por fin libremente, sin saber si eran de felicidad o dolor, Clara desato las manos de Ángel, y al sentirlas libres, se abrazo fuertemente a mi, y el liquido tibio de sus ojos mojaba mis pómulos hasta mi cuello, la abrace, la cargue de la plataforma y emprendimos sin siquiera mirar el cuerpo de Márquez, y mientras avanzábamos, Pedro dejaba caer un tronco de madera manchado de sangre, sangre de la cabeza de Márquez.

La madrugaba acechaba ya, los seis yacíamos sentados en la puerta de la casa, habíamos llegado de alguna manera por entre los árboles, exhaustos de tanto caminar sentados mudos, solo esperábamos la presencia de Juanjo, para que nos sacase de una vez por todas de este infierno, Ángel me miro, me abrazo y dijo, sentí la muerte muy cerca, sentí perderlos a todos, sentí que no te volvería a ver mas, les agradezco lo que han hecho, siento realmente lo importantes que pueden ser. Y diciendo esto me cogió de la mano y me beso en los labios, yo entendí por fin lo que había querido decirme en todo el camino, ahora sabia que ella me amaba, y sin darme cuenta, yo sentía lo mismo, el simple echo de pensar que le perdería me estuvo desgarrando el corazón en cada instante de esta macabra aventura.

Se aproximaban ya las 5 de la mañana, la luna se había ocultado y el reflejo del sol rebotaba el la copa de los árboles, aun seguía un tanto oscuro, pero sabíamos que ya pronto saldríamos de ahí, la puerta principal estaba cerrada por fuera, un tronco cruzaba la puerta, este había sido el motivo por el cual no pudimos salir, Javier lo saco, y abrió la puerta, Clara se aproximo hacia esta y dándole la espalda giró hacia nosotros invitándonos a pasar nuevamente, cuando de pronto Márquez se abalanzo sobre ella jalándola hacia adentro, el desgraciado no había muerto, nos quedamos perplejos sin atinar a reacción alguna, Ángel gritaba y Clara aun mas, Javier que estaba al lado de la puerta cogió de un brazo a Clara e intento arrebatársela a Márquez pero parecía inútil lograrlo, cuando un zumbido en el viento se fue a incrustar el la mera frente de Márquez, quien soltó automáticamente a Clara y nos quedo mirado con esos ojos sin vida, vidriosos, con carne apenas adherida al lóbulo ocular, y calló de rodilla y luego rodó las dos escaleras de la puerta de entrada, giramos instintivamente hacia el lugar de donde provino el zumbido, y ahí estaba Juanjo con su arco en la mano y con las flechas aun en el carcaj.

TRAS EL ÚLTIMO DESTINO
REENCARNACIÓN

Hey Enrique, vamos a ver a Arturo y a Julia, ¿vienes con nosotros?.
No, lo siento chicos, debo ir a una cabina de Internet, tengo que bajar una información para el trabajo de mañana.
Vamos hombre, el trabajo no es muy difícil, además, no nos demoraremos mucho, solo veremos si fue hombre o mujer el bebe, recuerda que ellos te quiere ver desde hace mucho, somos los únicos que vamos, y tu siempre faltas. Ni siquiera fuiste a verlos cuando estaba ella en el hospital gestando. Si Enrique. Luis tiene razón, no seas tan ingrato con ellos, recuerda que son amigos de la infancia, no seas ingrato.
Lo lamento chicos, no puedo dejar para más tarde el trabajo que dejó el profe, además en su curso no voy muy bien que digamos, discúlpenme si. Solo les pido un favor, háganle llegar mis saludos, ellos comprenderán, díganles que la semana entrante estaré ahí con ellos de todas maneras, y que llevaré el regalo para el bebe, háganme ese servicio.
Está bien hermano, les haremos llegar tus saludos, pero conste que insistimos eh.

Deme una hora de internet por favor, ¿cuánto es? Son S/. 2.00, tenga cóbrese, ¿que maquina uso?, la número 5 joven, gracias amiga.
¡Enrique!, ¡Enrique!, ¿como estás?, ¿que haces por acá?
Hola Pedro, ¿que tal?, tanto tiempo sin verte.
Si pues hace mucho que no frecuentas a los amigos eh,
Si, lo mismo me dicen todos, me he vuelto un ermitaño, ya casi ni salgo de casa, esto de estudiar economía me está quitando todo el tiempo del mundo, justo ahora debo entrar a bajar una información para un trabajo que me dejaron en la UNI.
Entiendo hermano. Ve, yo estoy en la maquina 4, cualquier cosa me avisas. En esto de navegar por internet soy un genio.
Está bien lo tomaré en cuenta Pedro, gracias.

Enrique se sentó a la computadora y comenzó a buscar la información que le hacia falta para su trabajo, pero su falta de practica lo obligó a acudir de vez en cuando a los servicios de su amigo Pedro que yacía sentado a su lado izquierdo. Este le aconsejaba como debía hacer para agilizar la búsqueda y le daba las pautas necesarias para ello.
Mientras la información demoraba en bajar Pedro aprovechó para pedirle su e-mail a lo cual respondió Enrique que no tenia, que apenas si entraba a internet cuando tenia urgencias como esta por ejemplo, entonces Pedro le enseñaría como crear uno, luego de creárselo adjunto el suyo para que se pudieran ubicar frecuentemente o cada vez que Enrique entrara, y lo animó a participar en un chat en el que él acostumbraba entrar. Le contó las emociones que se corrían, el hecho de conocer gente de diferentes partes del mundo, y también de su país.
Y así Enrique aprendió los pro y contras de este vicio que lo llevaría a una historia de amor inolvidable.

Enrique pronto llenaría su mesenger de direcciones de e-mail de personas de diferentes partes del mundo, poco a poco frecuentaba más y más el chat haciéndosele casi un vicio, y un día como cualquiera entabló conversación con una joven que vivía en México.
Hola... ¿como te llamas? Lisset, respondió ella
¿cuántos años tienes?. 24 ¿y tu?
Yo 26 -respondía Enrique-
mucho gusto -decía ella-
¿de que parte te comunicas? preguntaba nuevamente Lisset,
De Perú, ¿y tu?
De México
A que bien, un poquito distantes eh. Si pues respondía nuevamente Enrique. Luego hablaron de la situación política de sus países, de temas en común y terminaron por entregarse cada uno sus e-mail para mantenerse en contacto.

Para Enrique el haber conocido a esta chica le causo una sensación distinta que con las demás, parecía tan educada, culta, y de personalidad atractiva, hubiese querido quedarse mas tiempo conversando con ella, pero lamentablemente tenia que ir a descansar ya.
A día siguiente después de terminar sus clases se fue nuevamente a una cabina cercana para encontrarse con sus amigos del mesenger, y allí encontraría una vez más a Lisset.
En esta ocasión las cosas tomarían un rumbo un tanto más comprometedor. El halagaba el hecho de haberla conocido, pues decía se sentía muy a gusto charlando con ella. Y así era, pues a sus demás compañeros ya ni les respondía por hablar solo con Lisset. Por su parte ella decía que le parecía el hombre más sincero que había conocido en el chat, y el único que no le proponía indecencias como solían hacerlo los demás hombres que había conocido por este medio.

Así fueron pasando días, semanas, meses, muchos meses. En los que tanto el uno como el otro sentía dependencia del Internet para verse constantemente, Enrique se sentía totalmente compenetrado con Lisset, al igual que ella con él, parecían ya conocerse de mucho tiempo atrás, quizás muy atrás, y ahí vendría la pregunta:
Lisset, ¿crees en la reencarnación? si, respondió ella- ¿tu no?
--prosiguió-
Si, también, dijo Enrique,
¿porqué lo preguntas? Nuevamente Lisset,
No sé, -decía Enrique- es que parece que te conociera de algún otro lugar, es como si ya antes hubiéramos tenido algo que ver. Sabes, siento que estoy perdidamente enamorado de ti, pero esto no debería ser lo correcto, pues nada positivo sacaríamos de ello, ya que tú te encuentras tan lejos de mi, y para mi sería en estos momento algo imposible viajar hasta allá,
Es verdad Enrique, lo mismo me pasa a mi, es algo extraño, se que te quiero pero tampoco puedo estar con alguien que solo conozco por internet, seria una fantasía simplemente, es lindo saber que me amas, y te aseguro que eres correspondido, pero no le encuentro un asidero de lógica a todo esto. En cuanto a eso de la reencarnación es algo que me hace pensar mucho, pues me enteré de una amiga que se sometió a una regresión hipnótica y descubrió que había sido una esclava de la época de los faraones en Egipto, imagínate que locura, no?
Si pues, tienes razón, es algo de lo que yo también tengo conocimiento ya que una vez un profesor de psicología hizo una regresión a unos alumnos, y fue algo de lo que se comento mucho tiempo en la UNI, pues decía este, que un especie de maestro se comunicó con él desde el otro lado, desde el más allá. Como si el cuerpo del alumno sirviese de conexión entre nuestro mundo y el de ellos, fue algo sorprendente que pasó en la UNI, pero me dejó pensando con respecto a eso de la reencarnación.
¿Crees que hayamos tenido algo que ver ambos en nuestra vida pasada Enrique? -Preguntó Lisset-

Quien sabe -respondió él-
¿Crees que sería bueno someternos a una regresión para sacarnos la duda?.
No lo se, -dijo el- la verdad siento un poco de miedo, pero aun así mi curiosidad es más fuerte. Sabes lo haré, ¡Si! lo voy hacer, solo para saber el porque me siento tan unido a ti Lisset,
Hazlo amor, hazlo, que yo también lo haré.
Está bien, que así sea.

Y después de esta conversación cada uno se fue a sus respectivos hogares.
Al día siguiente muy temprano, Enrique salió de casa sin siquiera tomar desayuno y se encaminó a la UNI a buscar al profesor de psicología. Este llegó tarde a la escuela, y recién pudo encontrarse con Enrique a la hora del primer Breack. Una vez los dos, se pusieron a tratar el tema de la hipnosis regresiva. El motivo por el cual se llevaría a cabo dicha hipnosis no le pareció algo de juego al profesor, pero aún así se puso de acuerdo con él para hacerlo un día especifico en su casa, Enrique quedó emocionado al saber que por fin sabría si había tenido algo que ver con Lisset en el pasado, pues se sabia que en muchas ocasiones el pasado de las personas tienen que ver con el Karma que lleves ahora o con el propósito sin cumplir.

En México Lisset fue a buscar a un psicólogo conocido allá, y al sentarse a conversar con él, este creyó que tenia algún problema emocional, y empezó con las preguntas de rutina, hasta que por fin después de tanto indagar, la dejó hablar, Lisset abrumada por tanta pegunta ya sentía de verdad síntomas de problemas emocionales severos.
Dígame doctor ¿como puedo hacer para seguir solo una hipnosis regresiva? el doctor la miró fijamente a los ojos, buscado un ápice de enfermedad en ella, y al cabo de unos segundos respondió, ¿algún motivo por el cual usted quiera hacer esto señorita?, pues solo saber que fui en mi vida pasada doctor, solo eso.
Espero que tenga claro señorita que aquí se tratan problemas psicológicos, más no se puede tomar a broma esto de la regresión, ya que solo se hace con motivo de encontrar errores pasados que repercutan en la vida actual del paciente, pero siendo su caso más que nada por curiosidad yo le recomendaría una cita para el día de mañana, ¿le parece?, así podremos hacer esta cesión con el simple propósito de satisfacer su curiosidad. Y diciendo esto el doctor presiono delicadamente el botón del intercomunicador y al otro lado se escucho la dulce voz de la secretaria. Luego Lisset salía por la puerta del consultorio y apuntaba en un papelito la hora de la cita que le había otorgado la secretaría.

Enrique salía de clases camino a la casa del profesor, para llevar a cabo la cesión de hipnosis regresiva, la cual había ya pactado con este. Tocó con los nudillos fuertemente, -la puerta se abría- ¿como estás Enrique?, pasa por favor, toma asiento, ahora mismo me desocupo. Muy bien profesor, yo espero -respondió Enrique-. Luego de unos minutos de espera, el profesor regreso al lado de Enrique y lo guió a un cuarto aledaño, en el que había un gran sillón de cuero color crema, paredes altas pintadas en un tono verde pastel, y una decoración sumamente sobria, las ventanas dejaban pasar la luz solar de una manera muy bien disimulada, y el suelo estaba totalmente enmayolicado en color verde claro, recién lustrado.
Acomódate aquí Enrique, ahora presta atención a lo que voy a decirte, quiero que primero respires profundamente unas siete veces, empezando desde ahora, la voz del maestro había tomado una tonalidad bastante inductiva, era una voz estereofónica, muy relajante.

Mientras tanto, en México, Lisset yacía echada en un cómodo mueble de psicólogo, y se sometía a la hipnosis a través del método de péndulo, ya estaba totalmente en estado de relajación, y miraba fijamente el va y ven de un péndulo que hacia balancear el psicólogo. Mientras muy suavemente decía: relaja los músculos de tu frente, los músculos de tus pómulos, relaja el cuello, los hombros, ahora los brazos, el vientre y así sucesivamente.

Mientras en Perú. Ahora Enrique quiero que despejes tu mente de todo lo que pueda haber en ella, cierra los ojos muy lentamente y concéntrate en mi voz, recuerda que cualquier ruido extraño que puedas oír te inducirá a un sueño aún mas profundo, mas profundo, (para esto las cortinas habían sido removidas de su sitio oscureciendo casi totalmente la habitación), ahora escúchame atentamente, quiero que sigas lo que voy a decirte, quiero que hagas un viaje mental imaginario. Vamos a ir aun paraje muy bello, imaginemos que estamos al borde de una playa, el calor está menguando y está cerca el atardecer, tú estás caminando en la orilla , sientes el viento soplar suavemente contra tu cuerpo, sientes como te envuelve en sus miles de moléculas Es realmente relajante el sentirlo en toda la piel. Ahora avanzas con suavidad, sientes como los pies se te hunden en la arena, provocándote una ligera pesadez, escuchas las olas del mar en un va y ven constante, ese ruido que acaricia la mente, ese ruido que te guía a un relax incontenible, ese ruido casi musical. Estás caminando por la orilla y sientes el cuerpo muy cansado, muy, pero muy cansado, lo único que deseas es dejarte caer sobre la arena, dejarte caer sobre la arena, solo deseas recostarte y descansar, te sientes muy, pero muy cansado. Primero te dejas caer suavemente de rodillas y luego de costado, estas boca arriba observas como las nubes pasan delicadamente sobre ti, y la arena, ¡Si! siente la arena, siente como se moldea a la silueta de tu cuerpo, siente esa paz interior, ese relax incomparable, siente como estas en un estado total de relajación. Ahora descansa, solo descansa, y al cabo de unos minutos te haré algunas preguntas, y por mas extraño que te parezca, podrás contestarlas sin temor a despertar.

Al otro lado, el psicólogo seguía con su método. Muy bien ahora estas totalmente relajada, mira atentamente el péndulo, síguelo de un lado a otro con la vista, respira de una manera normal pero profundamente, y atiende a mis palabras con sumo detalle, concéntrate en el péndulo y recuerda que mi voz es sueño, mi voz es sueño, (en esta parte el doctor agudizaba sutilmente la voz ) ahora quiero que cierres lentamente los ojos y con el tercer ojo mantén la imagen del péndulo en tu mente, ciérralos lentamente. Muy bien, ahora iremos a un paraje hermoso, sigue mi voz. Estás en un prado inmenso, al fondo unos árboles de copas frondosas, de tronco grueso, de los cuales cuelgan unos frutos muy apetecibles, deseas llegar a ellos, pero el pasto es muy alto, te llega casi a las rodillas, por lo tanto es agotador caminar en el, observas el cielo, mira que despejado está, un celeste indescriptible, de forma cúpular, y el viento, siente el viento, como se estrella con suavidad en tu rostro, como lo acaricia con esa delicadeza propia de la naturaleza, nuevamente enfoca los árboles al fondo, ahora aproxímate por entre el abundante pasto, mira como a cada paso que das te sientes mas y mas cansada, pero es tan relajante este pasto que desearías dejarte caer en el, eso deseas, solo dejarte caer en el, estás muy pero muy agotada y solo deseas dejarte caer en el, muy bien lo vas a lograr, déjate caer en el, siente que comodidad, que relajante, siente como se ciñe a todo tu cuerpo, como si fuese un colchón de agua, siente lo relajante que esto puede ser, ahora solo descansa, descansa en el, lo mas que puedas, siente como entras en un estado de paz, de relajación, laxo totalmente, descansa por unos minutos y luego hablaré con tu subconsciente y por mas extraño que te parezca podrás contestarme, y recuerda que mi voz es sueño, mi voz es sueño (esta frase se repitió con la misma tonalidad anterior por lo menos unas 5 veces).

Ahora escúchame Enrique, quiero que me respondas si temor a despertar, quiero que me digas como es tu trance, ¿medio, profundo o muy profundo? la espera a la respuesta duró unos 5 segundos, es profundo -dijo Enrique- muy bien, entonces vamos a viajar en el tiempo y el espacio unos días atrás, estamos en el día 5 de marzo hace dos días, quiero que me digas ¿que es lo que ves?, puedes decírmelo. Ni bien enfoque una escena cuéntamela, y recuerda que mi voz induce a un profundo trance.

Muy bien Lisset, ahora me dirás como es tu trance, ¿medio, profundo o muy profundo? Contéstame, se que puedes hacerlo, no temas no despertaras, ya sabes que mi voz es sueño. A los segundos Lisset respondió, es profundo. Muy bien, ahora viajemos unos días atrás, quiero que regreses unos 5 días atrás, y me cuentes que es lo primero que ves, ¿cuéntame que es lo que ves?.

Estoy en clase, decía Enrique, el profesor de economía nos explica la clase.
En eso el psicólogo pregunta, ¿me puedes decir quien está sentado frente y detrás de ti?
Delante está Carmen y detrás Antonio.
Nuevamente el psicólogo. Bien ahora quiero que viajes en el tiempo y el espacio aún mucho más atrás, retrocede, retrocede aún más atrás, quiero que te veas a la edad de 18 años, ahora tienes 18 años, dime, ¿que es lo que ves? (un minuto aproximadamente de silencio y)
Estoy jugando un partido de fútbol con mis compañeros del barrio, juego como defensa, no me dejan jugar adelante, no soy bueno jugando.
Muy bien -interrumpe el psicólogo- ahora dime, ¿vives con tus padres?
Si, ellos están ahora en casa,
Está bien nuevamente el psicólogo, ahora vas a viajar aun mucho más atrás en el tiempo y el espacio, aún mucho más atrás. Ahora tienes 3 años de edad, 3 años, ¿que es lo que ves?, cuéntame sobre la primera escena que veas.
Estoy jugando con una crema, se ve muy apetecible mamá me la quita y me pongo a llorar.
¿donde vives? -Interviene nuevamente el doctor-
No lo se, -responde Enrique- la casa es bonita pero no es en la que vivo ahora, (la mente del hipnotizado en algunos casos puede viajar en el tiempo muy rápido y mezcla el presente y el pasado tratando de relacionarlos)
Está bien -dice el psicólogo- ahora por mas extraño que te parezca vas a viajar aún más atrás, aún más atrás, vas a regresar a una vida distinta a esta, te encontraras con escenas que iras describiéndome poco a poco, ¿esta bien? Veamos, concéntrate, quiero que me digas que ves ni bien se te venga una imagen.
La espera esta vez se prolongo por un par de minutos más o menos, hasta que por fin Enrique rompió el silencio.
Veo una calle extensa, camino por ella, deseo llegar cuanto antes a ver a la chica que me gusta.
Interrumpe una vez mas el psicólogo, ¿que lugar es ese en el que te encuentras?
Creo que es Madrid, ¡si! es Madrid,
Bien ¿y donde te piensas encontrar con ella?, y ¿como es que se llama?
Ella se llama Vanesa y trabaja en una peluquería que está en esta calle, ahora mismo estoy por entrar a su local.
Muy bien nuevamente el profesor, descríbeme como es ella.
Es bella -decía Enrique- tiene ojos grandes cabello oscuro, piel muy blanca y tiene bonita figura, pero lo que más me atrae de ella es como me trata, lo hace tan delicadamente que no dejo de venir a esta peluquería con cualquier pretexto, esta ultima semana he cambiado de peinado por lo menos 4 veces, y hoy voy para que me corte unas puntitas de cabello que no me gustan, bueno este es el pretexto solo para verla una vez mas.

En México el psicólogo decía a Lisset, muy bien, entonces cuéntame que es lo que ves, no te despertarás, no temas, solo dime que es lo que ves, ¿que escena estas espectando?
Veo a mis compañeras de trabajo poniéndose de acuerdo para salir el fin de semana a pasear a algún lugar, cada una menciona una opción, pero a mi no me preguntan ni me invitan a la conversación, esto me hiere un poco pero las comprendo, ellas viven a otro ritmo, muy distinto al mío.
El psicólogo pregunta: ¿en que lugar trabajas? Atiendo en una tienda de ropa interior para damas.
Muy bien -nuevamente el psicólogo- ahora quiero que retrocedas aún más atrás, por más extraño que te parezca, tu puedes hacerlo, retrocede a la edad de 7 años y cuéntame que es lo que ves, la primera imagen que se te venga a la mente, vamos cuéntame que ves.
-Un prolongado silencio-
Veo a mi mamá preparando la cena, yo estoy observándola desde las escaleras que da al segundo piso, estoy castigada por haber metido sus cosméticos a la bañera. Me dijeron que no bajara de mi cuarto hasta que ellos me lo digan, pero no les hago caso, ya me ves aquí en las escaleras, jajaja, (en esta parte Lisset mostraba una sonrisa camuflada en su rostro, haciendo subir sutilmente la comisura izquierda de la boca hacia arriba)
El psicólogo pregunta nuevamente: y dime Lisset, ¿dónde, está tu papá? Está trabajado creo, aún no llega a casa, mamá, precisamente está cocinando para él.
Muy bien, Lisset, ahora vamos aún más atrás, quiero que retrocedas más, mucho más atrás, por más extraño que te parezca, tu puedes ir antes de esta vida, puedes retroceder aún más atrás. Una vez enfoques una escena de tu vida pasada, quiero que la comentes conmigo, ¿está bien?
Y así Lisset, mientras buscaba esa imagen, mostraba una extraña agitación del globo ocular, bajo los párpados. En momentos juntaba las cejas arrugándosele en medio de la frente, hasta que por fin después de varios minutos despegó los labios ya un tanto resecos después de una hora aproximadamente de trance, -y la voz ahora casi ronca decía- estoy camino a mi trabajo, la muchedumbre cruza la calle de extremo a extremo, el transito está parado.
¿En que lugar te encuentras, Lisset? -interroga el psicólogo-
En Madrid,
¿y a que te dedicas?
Trabajo en una peluquería de mi tía.
Bien, sígueme contando, ¿que mas haces?
Ya llego a la puerta de entrada, estoy atrasada, me levanté tarde, ayer tuve una reunión y se prolongo hasta altas horas de la noche, me levanté muy cansada, pero tenia que venir a trabajar igual, necesito el dinero, ¡UY! Mi tía está en la puerta, seguro me reñirá como lo hace con mis demás compañeras, aunque conmigo es mas condescendiente, ahora la saludo, me reprende suavemente, pero comprende mi excusa, me voy de frente al baño y me cambio de ropa. Ahora sí, ya estoy lista. A trabajar. Tengo a dos personas ya esperando por mi, soy clientes frecuentes, ¡OH! Diablos, acaba de llegar ese muchacho,
¿Qué muchacho? -pregunta el psicólogo-
Es uno que me viene cortejando ya hace algún tiempo, y la verdad me pone nerviosa, pero no puedo ocultar por más tiempo, que me gusta, creo que sino se decide él, terminaré diciéndoselo yo.

-Enrique prosigue- Es muy temprano, ojalá la encuentre, ¡SI! ahí está, pero también está la dueña, creo que es su tía, esperaré que ella termine de atender a esas dos personas que tiene esperándola y luego será mi turno, espero que hasta ese entonces se haya retirado la tía. Esta bella como siempre, nunca la había venido a ver tan temprano, aunque noto en su rostro algo de cansancio aún, quizás no durmió bien,
¿Ella sabe que le gustas? -pregunto el profesor-
Creo que sí, -respondió Enrique- debe saberlo, porque cada vez que vengo me presta mucha atención, es más el otro día la invite a salir, y me dijo que tendría que ser un día que no trabaje, ahora vengo a proponerle cenar juntos, espero me acepte. Ella me está mirando de soslayo por el espejo. me hago el que no se da cuenta. Mientras termina con el segundo cliente le iré haciendo una rosita de papel, esto me lo enseño un amigo, espero le agrade, ya está por terminar y la dueña aún no se retira, está en una amena conversación con una de sus clientes, espero se aburra y se valla. Ya falta poco, el corazón está que se me quiere salir por la boca, parece que ella está pensando lo mismo que yo, pues se está demorando ya bastante con esa clienta, parece querer que su tía se valla también. Al fin se va, si se está yendo, ahora si, ya puedo actuar libremente, por fin se deshace de su cliente y limpia el lugar en el que me he de sentar, es tan pulcra en su trabajo y tan delicada al atender, que de seguro pasaría toda mi vida sentado en esta silla, dejándome sacar y poner cada uno de mis cabellos cuantas veces ella lo desee. La saludo cortésmente, ella me sienta en la silla, y me pregunta que es lo que ahora me deseo hacer, -yo respondo- lo que usted desee señorita, -ella sonríe- pero no es lo que yo quiera joven, usted debe haber venido con algo en mente para que le haga en vuestro cabello. Cierto, está en lo correcto señorita, yo he venido con algo en mente, pero no necesariamente con respecto a mi cabello, mas bien lo que traigo, más que en la mente, lo traigo en el corazón. -paso un poco de saliva- Su rostro está algo atónito, tengo miedo de decirle lo que siento, pues sus flexiones faciales me causan inseguridad, -pero me atrevo- mire usted, en realidad no vengo a este lugar por que me corte el cabello simplemente hoy quería que me corte solo las puntas del cabello, pero eso solo es un pretexto, lo que en realidad sucede, es que desde que la vi, se me introdujo muy adentro, tan adentro, que me costaría la vida tratar de sacármela de ahí, -ella parece no comprender claramente lo que le digo, sigue con la tijera en la mano y el manto en la otra, está solo mirándome a los ojos, con esa carita de duda- En otras palabras Vanesa, -por fin la llamo por su nombre, ella abre un tanto más los ojos,- lo que trato de explicarle es que estoy realmente enamorado de usted, ya no puedo poner más excusas para seguir viniendo, lamentablemente el cabello no crece tan rápido como mi deseo por verla diariamente.

Muy bien Lisset, desea contarme algo más sobre esta escena? -Interroga el psicólogo-
Sí, -responde ella- déjeme terminar de contarle. Bueno aquel joven está sentado esperando que lo atienda, mi tía aún no se retira, no podré hablar tranquilamente con él, haré hora con esta cliente hasta que se valla. Ahora sí, ya se está retirando, este es el momento oportuno. Ahora me deshago de mi cliente y que venga ese jovencito. Listo, veamos que es lo que desea ahora, le pregunto que corte desea, y el me sale con un monologo del cual entiendo poco, pero deduzco que se me esta declarando o algo así, me esta haciendo sonrojar, y ahora se está poniendo mucho mas directo, carambas, esto no lo esperaba, de verdad que no lo esperaba, pero bien que al fin se decide. Yo ahora le respondo: ya era hora de que se decidiera, temía ser yo la que se declare, no se ponga rojito, usted también me agrada joven. El me da su nombre, se llama José, José Ugarteche Campos, y me propone salir después de mi trabajo a cenar a un lugar que él conoce, no se si aceptar no soy muy confiada, pero se le ve tan noble y de buenos sentimientos, que finalmente accedo, cenaremos esta noche.
Muy bien Lisset, ahora quiero que regreses a tu vida normal, y despiertes después de la orden que yo te indique, quiero que te relajes, que respires pausadamente, y regreses a tu vida normal, cuando despiertes te sentirás como nueva, no mostraras ningún tipo de malestar físico ni mental, estarás animosa y con deseos de seguir adelante, ahora a la cuente de tres haré tronar los dedos y despertaras, uno.., dos..., y tres....

Lisset despertó como de un sueño profundo, y después de abrir y cerrar los ojos repetidas veces, por fin enfocó bien el escenario en el que se encontraba y al psicólogo a su lado, y pregunto: ¿qué sucedió?, ¿Me quedé dormida verdad?.
Fue todo un éxito, -dijo el psicólogo-
Haber, cuénteme, -interrumpió animosa Lisset-
No es necesario contar mucho señorita, solo escuche usted misma en esta cinta lo que acabamos de grabar. -y la puso a correr- Lisset no podía creer todo lo que escuchaba, algo recorría su cuerpo, una mezcla de nervios y curiosidad, un cosquilleo en el vientre, un deseo de introducirse en la grabadora y vivir cada uno de los sucesos que en ella escuchaba. Quedó plenamente satisfecha, y propuso una nueva cita posterior después de analizar la cinta y escribir en un papel lo que deseaba le pregunte el Psicólogo, y así pactaron para una semana después.

Bien Enrique, ahora quiero que salgas lentamente de esta escena, quiero que vuelvas pausadamente a tu vida normal, a esta, la presente, relaja tus músculos, controla tu respiración, enfoca nuevamente el presente.
Debo quedarme acá, ella me necesitará, no puedo regresar -Enrique interrumpió-
El profesor se asusto por la interrupción y nuevamente retomo las riendas de la situación diciendo: ¡No! Enrique, debes regresar, ordeno a tu subconsciente que regrese al presente de inmediato, ahora te relajaras y te despertaras sin ningún tipo de malestar, a la cuenta de 3 uno... dos...
-Y nuevamente Enrique- la tengo que salvar, lo siento,, y tres...., un silencio prolongado, el profesor palmeteo el rostro de Enrique, y este por fin reacciono.


Al día siguiente, a la hora de costumbre, Lisset y Enrique se encontraban en el internet y tras un preámbulo de saludos y halagos, procedieron a contarse cada uno, lo experimentado durante la hipnosis, asombrados mutuamente por la similitud de las historias, llegaron a la conclusión de que se habían conocido en una de sus vidas pasadas y ahora comprendían por fin porque sentían ese amor incontenible el uno por el otro, pero algo quedaba por saber, debían ahora averiguar que es lo que les había pasado en esa vida, que los había separado, pues Enrique tenia grabada en la cabeza esa ultima escena que le hizo escuchar el profesor, en la que él pedía quedarse en ese mundo para salvarla, ¿salvarla de qué? ¿Que peligro corría?, era algo que quedaba solo en la duda absoluta, algo que debería averiguar en la segunda sesión.

Los días anteriores a la hipnosis ambos se pusieron de acuerdo en las preguntas que entregarían a los hipnotizadores para que se las formulen durante el trance, y así poder descifrar que es lo que pasó en ese entonces.

Así pues llegó el día pactado, Enrique nuevamente yacía tendido en el sofá escuchando las palabras sugestivas del profesor, y Lisset también en situación muy similar.
Concéntrate en mi voz Enrique, concéntrate, recuerda que mi voz y cualquier otro ruido externo solo te inducirán a un sueño más y más profundo, ahora dime ¿cómo es tu trance? Medio, profundo o muy profundo? decía el profesor-
Profundo, -respondía Enrique-
Muy bien continuaba el profesor- entonces viajaremos en el tiempo y el espacio a tu vida pasada, y por más extraño que te parezca, visualizaras una escena ya familiar para ti, una escena en la que estas en una peluquería visitando a tu novia, quiero que me cuentes lo que veas. el silencio se prolongo varios segundos, hasta que por fin Enrique dijo:
Está saliendo de trabajar y yo la recojo, no vamos a casa,
¿A casa? interrumpió en profesor-
Sí, a casa
¿Viven juntos?
Si.
¿Estas casado con ella?
No, aún no, pero pensamos hacerlo para el próximo mes.
Bien, cuéntame como se desenvuelve vuestra vida,
Somos la envidia de muchas parejas, nos llevamos de maravilla, la amo con toda mi alma al igual que ella a mí, (aquí el profesor formula una de las preguntas que Enrique le entregó)
¿Se llegan a casar?
No.
¿Por qué?
Enrique cambia totalmente de semblante, su rostro se arruga y habla entrecortado, pareciendo querer llorar, ella tiene que partir, ¿Partir a donde? pregunta el profesor-
llego a casa y la encuentro herida de muerte, alguien entro a robar mientras yo me encontraba fuera, tuve una reunión de trabajo y no pude pasar a recogerla, ella se vino sola a casa y ahora llego y la encuentro agonizando, la casa está revuelta toda, se llevaron todos los artefactos que habíamos comprado, siento el corazón querer salírseme del cuerpo, grito su nombre y no responde, por fin escucho algo en el segundo piso, subo casi cayéndome por las escaleras y la veo. Está tirada en el suelo, en un charco de sangre, (aquí la voz de Enrique era sumamente lastimera, las lagrimas brotaban a cantidades incontenibles, su rostro estaba contraído, parecía estar en el momento justo que narraba)aún está con vida, me aproximo a ella, le sostengo la cabeza entre mis manos, le pido que no intente decir nada y jalo el teléfono hacia mi, pero ella sigue intentando decir algo, levanta con dificultad una de sus manos y la lleva a mi rostro, me acerco para oírla y me dice: mi amor, no sufras. Intenta secar mis lagrimas, y prosigue. No sufras, yo estaré siempre a tu lado, TE AMO TANTO, te buscaré en la otra vida mi amor, no sufras, ya es hora de partir, y sus ojos llenos de lagrimas, dejan ese color de vida, se tornan opacos, color pardo mate. Me aproximo a sus labios y la beso, la beso intensamente, desearía estar yo en su lugar. Ahora siento solo ese ultimo suspiro penetrar en mi cuerpo, y se pone fría, muy fría, muerta sin poder hacer absolutamente nada, nada. Escucho las sirenas afuera, ya es demasiado tarde muy tarde.
-nuevamente un silencio sepulcral-
El profesor, no sabia que más preguntar.
El rostro de Enrique retomaba nuevamente la tranquilidad, y cuando el profesor estaba a punto de formular una pregunta, Enrique dijo, estoy muy viejo ya, postrado en una cama de hospital, estoy a punto de partir, tengo diabetes y no pueden operarme, el cáncer me consume, las pastillas mitigan el dolor por un tiempo, pero luego retorna y de verdad es desgarrador, prefiero de una vez por todas acabar con esta vida de enfermedad, y encontrarme con mi amada sea donde sea que se encuentre,
¿La puedes ver en el estado en el que te encuentras? -Pregunta en profesor-
No, pero la presiento muy cerca, escucho a veces su voz a mis oídos diciendo que nuevamente estaremos juntos, al fin parto a verla... al fin.

Muy bien Lisset, quiero que me cuentes que es lo que ves.
Estoy en casa. Enrique aún no llega, estoy algo preocupada, ya debería haber llegado, el me llamó diciendo que tenia una reunión de trabajo, pero prometió estar temprano. Bien, ahí esta, el timbre suena, ¡OH! No es él, es un hombre trigueño alto, vestido de negro empuja la puerta con fuerza y caigo al suelo, me amenaza con un cuchillo y me pide bruscamente que haga silencio. Yo solo ruego dentro mío que Enrique llegue ahora mismo. El hombre observa todo a su alrededor y cuando gira dándome la espalda, yo aprovecho y corro escaleras arriba para encerrarme en mi cuarto, el viene detrás de mí, siento demasiado pánico, ya casi me alcanza, llego a la puerta y cuando intento cerrarla el hombre le da tal empujón que me golpea la cara y caigo varios metros más allá. Se me avalancha ahora encima y con su rostro enrojecido de ira me grita muy cerca al rostro una serie de obscenidades y lisuras, ahora coloca la navaja en mi garganta e intenta levantar mi falda, yo lo detengo y me golpea con el revés de la mano en la cara, yo no lo dejo abusar de mi y desesperado y extasiado por la situación, no pudiendo lograr su cometido, me apuñala una, dos, tres, veces en el vientre, el pecho, donde mejor ingrese el arma, luego se levanta y me insulta. Sale del cuarto no sin antes buscar cada uno de los cajones de mi cómoda y los del ropero, parece buscar joyas o algo, el aliento me abandona, recién empiezo a sentir dolor, intento contorsionarme pero no me quedan fuerzas, se que estoy agonizando, pero solo tengo en la mente a Enrique, no puedo morir sin antes verlo, debo resistir un poco más, un poco más, aún escucho al hombre abajo, tirando todo. Escucho más voces, parecen ponerse de acuerdo con él, deben ser sus cómplices. Ya no hay más ruido, al fin se fueron. Quiero incorporarme, no hay más fuerzas en mi, el dolor es desgarrador, siento estar echada encima de un montón de agua, agua que no puedo ver de donde salió, miro de soslayo y veo que esta roja, es mi sangre, me estoy desangrando, el aire, no puedo respirar, empiezo a sentir frío, mucho frío, ahora un ruido abajo, alguien abrió la puerta, gritan mi nombre, es él, es mi Enrique, intento gritar para que suba, pero no puedo emitir sonido alguno. Alcanzo un zapato que está bajo la cama y lo golpeo un par de veces contra el piso de parquet, lo escucho ahora subir muy a prisa por las escaleras. Ahí está, con sus ojos muy abiertos, se queda perplejo, se me acerca me toma entre sus brazos, me está hablando pero no lo oigo muy claro, siento mucho frío, quiero decirle algo, pero se me hace muy complicado, toco su rostro con mi mano y lo mancho de sangre, mi sangre, le hablo a los oídos muy despacio, el me besa, me besa y al mismo tiempo llora, todo esta muy frío, me estoy elevando, y lo veo allí abrazado a mi, tan solito, tan desprotegido, con esa tristeza reflejada en su ser, me elevo y no puedo evitarlo, lo voy a extrañar demasiado.

Después de la hipnosis cada uno corrió al internet a escribir un mensaje y a su manera explicar lo sucedido.
A veces en la vida, no siempre encuentras felicidad, aquellas trabas de las cuales echamos la culpa al destino, tienen un motivo de ser, de suceder, aunque el resultante no siempre sea provechoso; viéndolo con buen ojo, existe siempre la esperanza de un mañana mejor, en el que las desgracias solo pasen como el viento por nuestras vidas, y en el que la felicidad se quede a tocar la puerta, la dejemos entrar, y la sentemos a la mesa para ponernos con ella a charlar

Enrique y Lisset aún en su vida actual, a sabiendas del pasado que los unía, no podían a pesar de mucho esfuerzo estar juntos nuevamente, la distancia era uno de esas trabas, y por otro lado, el dinero, ya que ambas familias eran de condición humilde. Pasarían muchos años, antes que el destino les sonría.
Ahora Enrique trabajaba para el gobierno, y Lisset para una compañía de renombre. Habían mantenido increíblemente la promesa de amor que se juraron alguna vez.
Y ya estaban los planes hechos para juntarse en México. Enrique ahora encontraba más sencillo desplazarse hasta allá. Y pues bien, la fecha se fijó y ambos contaron los días en que por fin se verían cara a cara, ella lo recogería en el aeropuerto, ya por foto y cámara se habían visto varias veces, pero para evitar equivocaciones, ella estaría vestida con una falda color crema y una blusa café, y en una de las manos llevaría un peine, haciendo memoria a la vida pasada en la peluquería. El sobriamente llevaría puesto un pantalón de corduroy color verde oscuro, y una camisa a cuadros color blanco y verde pastel.

Ella esperaba ya impaciente la llegada del vuelo 316 procedente de Colombia, ya debería haber llegado y nada de nada. La consumía la idea que aunque la evitaba, estaba latente ahí en un rincón de su mente, y afloraba instantáneamente al ver el reloj, ¿y si el destino lo aleja nuevamente de mi lado? ¿si ahora es él quien muera y yo la tenga que buscarlo en otra vida? ¡No!, ¡noo! Nada de eso, ¿que estoy pensando? Y golpeando disimuladamente la banca de madera en la que se hallaba sentada, giraba nuevamente hacia el enorme reloj colgado en la pared, como para que todos se dieran cuenta del retraso que llevaban las líneas aéreas al llegar a su destino.

Ya habían pasado 30 minutos más de la hora programada, ella nerviosa con la vista fija en el suelo, la mente le jugaba escenas de alegría, en las que ella se abalanzaba sobre él y lo besaba. ¡No!, mejor solo lo saludaba con un apretón de manos, ¡No!, nada que ver, eso seria muy frió, mejor un abrazo prolongado, ¡Sí!, eso está mejor, un abrazo prolongado, eso haré, y se dibujaba esa sonrisa de satisfacción en su rostro; y luego la abordaba nuevamente la desesperación, y antes de pensar nada malo, se incorporó y fue hasta la persona que atendía en el mostrador de dicha línea aérea, de quien obtuvo la misma respuesta que le había dado ya, en dos oportunidades anteriores, señorita, el avión a tenido un pequeño desperfecto en Colombia antes de salir, no se preocupe, ya nos informaron que se iba a retrasar, pierda usted cuidado por favor. La respuesta solo mitigaba su desesperación, pero no le daba ni pizca de tranquilidad, todo lo contrario, imaginaba como podían haber subido a un avión que mostraba desperfectos, y en el momento en que se disponía a dar media vuelta hacia el joven del mostrador para preguntarle que tipo de desperfecto era, la voz de esperanza se escuchó en el altavoz de anuncio, Vuelo 316, procedente de Colombia, por favor acercarse a puerta de desembarque número 3. Instantáneamente corrió hacia dicha puerta y casi a empujones se metió entre la gente para ver a su amado. Esperó varios minutos sin verlo por ninguna parte, hasta que al fin apareció, tal como se lo había imaginado, ahí estaba, arrastrando su maleta negra, y con la casaca colgada en el brazo izquierdo, buscaba con la mirada entre la gente esperando verla, hasta que al fin diviso el peine en la mano y la sonrisa imborrable que veía en la cámara web, al fin la veía tal y como la imaginaba también. Ambos se fundieron en un abrazo eterno, él dejó caer la casaca al suelo y la apretó con todas sus fuerzas, como si el otro yo, el llamado José, estuviese presente en esta vida.
Quería en ese mismo instante apretarla, tan, pero tan fuerte, que su cuerdo se uniese al suyo de una vez por todas, sin que nada ni nadie los pueda separar otra vez. Lisset olvido lo pensado mientras el llegaba, y en vez de abrazarlo únicamente, no pudo resistirlo más y lo beso como cuando se besa con amor, como cuando sientes que el cuerpo físico estorba, y el beso, es un beso de almas.

Luego salieron sin decirse mucho, parecía efectivamente que el pasado influía mucho en su vida actual, pues se comportaban como si estuviesen casados, como si en la vida actual, hubiesen ya tenido mucho tiempo de convivencia juntos. Ella lo guío hacia la salida y abordaron un taxi, fueron al hotel mas cercano y lo acompañó a su habitación a dejar su maleta, esperó que se duchara y salieron a pasear por el DF terminando en un pequeño restaurante en que pidieron un par de tacos mexicanos y un par de cafés, sus miradas se cruzaban con una naturalidad indescriptible, sus manos se aferraban una a la otra como si quisieran recuperar el tiempo perdido, se decían cosas tan bellas, sus sentimientos afloraban a cada instante.
Enrique sacó del bolsillo de su camisa un papel, en el cual había escrito un poema estando el aún en Colombia, un poema para ella, en el que reflejaba su dolor por tenerla aún lejos, y al mismo tiempo por su temor a perderla, y se lo leyó.

DESTINO
cuando la distancia nos mantenga lejos
yo buscaré en el cielo tu nombre
dejaré derramar mis ultimas lagrimas
para que mojen tu camino....

cuando la distancia sea nuestra enemiga
cantaré este verso a voz en cuello
esperando escuches mi ruego
que te dice que aun vives en mis recuerdos

si mañana te encuentras lejos y mas no a mi lado
recuerda que este tu amor sincero
jamás enterrara lo que juntos construimos
jamás olvidara lo que juntos vivimos.

Que pase el tiempo, que pasen los días,
Si quieres que pasen los años....
Pero que no pase jamás por tu mente
El olvidar que alguna ves me amaste..



las lagrimas brotaron irremediablemente de los ojos de Lisset, y se abalanzó sobre él a besarlo como siempre había deseado hacerlo, y ante las miradas de todos los presentes se quedaron ahí, pegaditos, juntitos, como si el mundo a su alrededor no existiera.

Las dos semanas que Enrique había planificado en México, terminaron convirtiéndose en un mes, y amenazaban en convertirse en más que eso. El amor reinaba desde que amanecía hasta el anochecer, Lisset podía sentir todo ese amor que en su vida pasada le había brindado Enrique, las dos almas habían por fin juntado el pasado con el presente, habían quebrado las leyes del destino. Ahora solo quedaba consumar lo que no se logró en aquella época, el matrimonio, eso los uniría para siempre y esta historia tendría un final feliz. Pero la vida no es del todo felicidad y lo que aparentemente podría significarlo suele tener un desenlace a veces inapropiado.

Enrique sale temprano del hotel y se dirige a una joyería, en esta compra uno del los aros de compromiso más bellos que pudo hallar y se encamina a la casa de Lisset, ella estaba en la cocina terminando de preparar los alimentos para llevar a su trabajo, escucha el timbre y dejando la sartén sobre la cocina, corre a abrir la puerta, se asombra al ver tan temprano a Enrique en su casa, y solo atina al asombro, luego pregunta ¿algo a pasado?
No, para nada, -responde él- solo quería verte antes de que vallas a trabajar.
Eres un loco -contesta ella- y lo abraza muy fuerte y le dice, ¿te quedaras más tiempo verdad?
No amor, hoy parto en la noche, pero te llamaré de allá ni bien llegue, ¿te parece si paso por ti a las seis de la tarde para salir a comer algo antes que me valla?
Si amor, está bien, yo te estaré esperando. Pediría permiso para quedarme todo el día contigo, pero hoy llega el gerente general de la compañía y eso va estar atroz, ya sabes como se pone la gente ante tal visita, ya te conté antes.
Si, lo sé amor, entonces paso a las seis. Y despidiéndose con un beso en los labios de ella, se alejó dando la vuelta de rato en rato y lanzándole besitos volados. Lisset parada en la puerta pescaba imaginariamente aquellos besos y los aplastaba tiernamente contra su corazón.

Enrique en ves de ir a su casa, corrió a una de las florerías mas cercanas, pidió que lleven un ramo de azucenas y uno de rosas azules a la dirección indicada, luego fue a una cabina telefónica e hizo un par de llamadas, y con una sonrisa en el rostro enrumbó hacia su hotel.

Lisset estaba a punto de salir al refrigerio cuando escuchó a unos mariachis ingresar por la puerta principal de la empresa, todos sus compañeros se pusieron de pie para ver hacia donde se dirigían, ella también se paró y se puso a seguirlos con la mirada, en eso llega un joven con las azucenas y las rosas azules y se le aproxima, le pregunta su nombre y ella casi tartamudeando se lo da, el joven entrega las flores y se retira. Los mariachis se aproximan poco a poco entonando una ranchera, al rostro de Lisset asoma una sonrisa de nervios e inmediatamente se sonroja. Sus compañeros aplauden y se emocionan, el gerente general sale de su habitáculo ante tal escándalo, y se une al jolgorio. Los rancheros dejan de cantar y de entre ellos sale Enrique, se quita el sombrero, los bigotes postizos y las gafas color café, se arrodilla ante ella y saca una cajita aterciopelada, la abre y le dice, ¿quieres casarte conmigo? Las lagrimas inundan el salón y Lisset lo abraza compulsivamente casi tirándolo al suelo, y responde, Si, claro que si mi amor, los aplausos explotan en toda la empresa y los mariachis embozan nuevamente una ranchera.

Esa noche en el aeropuerto, los ahora novios, se despedían amorosamente con lagrimas en los ojos de ambos y con la fecha de la boda en la mente. El se regresaría a México al mes siguiente para casarse con su amada y ella ya estaba imaginando a quienes iba a invitar y la iglesia que escogería.
Ahora si mi amor, ya no puedo retrasar más mi vuelo. Te prometo que estaré de vuelta dentro de un mes, te amo, no quisiera irme, pero la situación me obliga, debo dejar todo en orden allá y regreso a casarme, te amo, te amo, te amo con toda mi alma, no sigas llorando por favor, que no podré irme si lo sigues haciendo, vamos sé fuerte, ten fe ok, ten fe amor, solo piensa en las cosas que nos esperan más adelante.
Y ya alejándose gritaba a cada vuelta que daba, TE AMO, TE AMO, TE AMOOOO.

Lisset trataba de evitar más lagrimas y se aferraba a la idea de que solo esperaría un mes antes de volverlo a ver, y respondía casi con gritos ahogados, te amo, yo también te amo. Y así hasta que lo perdió de vista tras la puerta de abordaje.

La noche se apoderaba sigilosamente de México, Lisset caminaba por una avenida abstraída totalmente, sabia que la gente estaba a su alrededor caminando, haciendo compras, los niños pasaban gritando, los jóvenes iban rumbo sabe Dios donde, y las tiendas cerraban ya sus puertas, pero ella no los podía ni ver ni sentir, estaba sumida en el adiós, en la esperanza de volverlo a ver, y viajaba mentalmente entre esto y aquello, entre el inmenso amor, entre los recuerdos, los bellos recuerdos. Una sonrisa coqueteaba con el suelo, recordando aquella vez en que tras una semana de haberse visto, él la llamó pidiéndole que valla a su hotel, y cuando llegó, encontró la habitación llena de pétalos de rosa color rojo, sobre todo en la cama y con pétalos amarillos decía, TE AMO.. esas locuras del que solo era capaz Enrique.

Por fin llegó a su casa después de haber caminado varias horas meditando. Se quitó la ropa, se metió a la cama, y sacó del cajón de la mesa de noche un sobre grande en el que tenia todas las cartas impresas y los recuerdos de papel y las fotos, y todo aquello que le dejó Enrique, luego observó el anillo y una lagrima quiso asomar a su rostro, pero limpiándosela, se negó a llorar una vez más. Poco a poco se fue quedando dormida, entre recuerdos y llantos, entre esperanzas y desgracias.
A las tres y tantos, de la mañana, se levantó llorando, había soñado que Enrique se le acercaba y le decía: que la amaba, que aunque pasará el tiempo, él la iba a esperar, y que si el destino ahora los mantenía lejos solo era para probar que tan fuerte y verdadero podía ser su amor, y se fue alejando casi como si flotara en el aire, dejándole el recuerdo de un labil beso en los labios.

Lisset no sabia que pensar, estaba aturdida por esa pesadilla, sentía una extraña sensación de vació en el vientre, una sequedad en los labios a pesar del sudor que recorría su espalda. Estaba ida, hasta que tratando de hilar cabos sueltos, se levanto de golpe de la cama y prendió el televisor, sintonizó el primer canal de noticias que encontró y se quedo observando aturdida la siguiente noticia: el vuelo 513 con destino Colombia no dejo ni un sobreviviente, la aparatosa caída de más de treinta mil pies de altura se atribuye a causas mecánicas, aún se está buscando la caja negra para averiguar lo que sucedió.

La felicidad solo son segundos en la vida de los seres humano, no podemos con certeza decir que existe una felicidad absoluta, más si tienes en este momento algún tipo de felicidad, aférrate a ella, aférrate con toda tu alma, y en los momentos de soledad o en los que sientas darte por vencido... recuerda ese momento de felicidad y así harás menos pesada tu carga.

JANUS

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